Lanzarote
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Información de la región Lanzarote
Planificación del viaje
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Lanzarote es una de las siete islas grandes de las Islas Canarias, que está situada en el océano Atlántico, a unos 140 kilómetros al oeste de la costa de Marruecos. Lanzarote tiene
una población de casi 140 mil habitantes y la capital es Arrecife, que es al mismo uno de los siete municipios de la isla, aparte de Haría, San Bartolomé, Teguise, Tías, Tinajo y Yaiza.Clima / ¿Cuándo quiere ir?
El clima en Lanzarote es subtropical. Durante todo el año el clima es templado y árido. El mes cuando hace más frío es enero, hace unos 17 ºC. El mes cuando hace más calor es agosto con una temperatura de 24 ºC. Las temperaturas en Lanzarote no varían mucho entre las diferentes estaciones del año, tampoco entre el día y la noche.
Idioma
La lengua oficial es el castellano.
País y gente
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HistoriaLanzarote fue generada en periodos de erupciones volcánicas como todas las Islas Canarias.
En 1730 había unas graves erupciones volcánicas en la isla de Lanzarote. El 1 de septiembre se formaron 32 nuevos volcanes a lo largo de 18 kilómetros. Dichas erupciones volcánicas se produjeron entre 1731 y 1736. La lava de los vulcanes sepultó una cuarta parte de la superficie de isla.
En 1768, una sequía devastó la isla y causó muchísimos víctimas. Muchos habitantes emigraron a las otras Islas Canarias o a Cuba o a Ámerica.
En 1824 otro vulcán en Tiagua entró en erupción, que no fue tan grave como las erupciones volcánicas entre 1730 y 1736. Allí se construyó el Parque Nacional de Timanfaya en 1974. En este parque hay más de 25 volcanes, uno de los volcanes es la Montaña de Fuego.
Moverse por la zona
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AeropuertoEl Aeropuerto de Lanzarote está situado cerca de la capital insular de Arrecife. Es el tercer aeropuerto más grande, después del Aeropuerto de Gran Canaria y el Aeropuerto de Tenerife Sur.
Transporte público/ Infraestructura
La red de carreteras de Lanzarote está muy bien desarrollada, de modo que pueda llegar a todos los lugares de la isla muy cómodo en coche. Una autopista comunica el aeropuerto con la capital de Arrecife. La Playa Blanca y Yaiza están vinculados por una autovía. Además, puede llegar a casi todos los pueblos de la isla en guaguas (autobús).
El Puerto de Arrecife, también conocido como Los Mármoles, es el puerto principal de Lanzarote. Desde dicho puerto zarpan ferrys a Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife y Cádiz. Existen también líneas regulares desde el Puerto de la Playa Blanca, que está situado en el sur de la isla y conecta Lanzarote con la isla adyacente de Fuerteventura.
Vida y diversión
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EventosLa fiesta principal y más popular se celebra el 15 de septiembre en Tinajo en honor de la patrona de la isla Virgen de los Dolores o de los Volcanes.
Otra fiesta muy popular es, como en las otras Islas Canarias, el carnaval. Vale la pena visitar el carnaval de Arrecife.
Especialidades culinarias
Un producto regional de las Islas Canarias es gofio, que es harina de maíz, cebada y trigo, con que se suele hacer pan y se acompaña, por ejemplo, con vino.
En Lanzarote existen diversas formas de preparar las patatas. Por ejemplo, las papas arrugadas (patatas muy saladas) se sirven con pescado o carne, o con mojo (una salsa). Además, en la isla de Lanzarote se cultivan las batatas.
Además, en Lanzarote puede gozar de una gran selección de mariscos o pescados, por ejemplo, los más importantes son atún, bacalao, boquerones, vieja, merluza y lenguado. En muchos restaurantes pueden pedir el pescado del día o un pescado mixto (un plato con varios tipos de pescado).
Queso blanco o queso del país es el queso más importante de la isla, que se prepara con leche de cabra.
Vale la pena visitar
La Fundación César Manrique alberga un museo y fue la casa del pintor César Manrique Cabrera, que caracterizó mucho el imagén de la isla volcánica de Lanzarote.
El Mirador del Río situado en el norte de la isla, que fue diseñado por César Manrique.
La Cueva de los Verdes, uno de los tubos volcánicos más largos del mundo.
El Jardín de Cactus, un jardín bótanico con suculentos, que también fue plantado por César Manrique.
El golfo, un pequeño lugar situado en el suroeste de la isla de Lanzarote. Es famoso por sus restaurantes de pescado.
El Parque Nacional de Timanfaya, un hábitat volcánico, que está ubicado en los municipios de Yaiza y Tinajo de Lanzarote.
Una de las playas más atractivas de Lanzarote son las playas de Papagayo, que están situadas en la Costa del Rubicón.
Lanzarote: Las cosas que hacer más populares
Lanzarote: Guía de viajes
Lanzarote
Para los navegantes de la antigüedad que, una vez pasadas las míticas Columnas de Hércules, se aventuraban en el reino de lo desconocido, desafiando el peligro de los vientos y las corrientes marinas, Lanzarote era siempre la primera isla canaria que divisaban en el horizonte, con sus tierras calcinadas y bruñidas por el sol. Situada al norte de Fuerteventura y a apenas cien millas de la costa africana, Lanzarote es, en efecto, la primera isla grande del archipiélago con la que se encuentra un navegante que baje del sur de Europa. Mide 836 kilómetros cuadrados de extensión, y se la puede atravesar a lo largo y a lo ancho con breves trayectos en coche. Para ir de la costa occidental a la oriental hay que recorrer no más de veinte kilómetros, mientras desde la Punta Fariones, en el extremo norte, hasta la Punta de Papagayo, en el sur, hay unos sesenta.
Es de origen volcánico, y se la conoce como la isla de los trescientos cráteres. Su plataforma marina es la misma sobre la que se apoyan los islotes que afloran al norte de sus costas y entre esta isla y su vecina Fuerteventura. Pese a tener numerosas bocas eruptivas, Lanzarote es la isla menos montañosa de Canarias. Su altura mayor sobre el nivel del mar es la Peña del-- Chache, con 670 metros, que se encuentra en el Macizo de Famara, al noroeste. En las tierras del interior predomina un paisaje desnudo, casi lunar, marcado por un sinfín de pequeños cráteres, fumarolas y amorfas formaciones eruptivas. Su escasa vegetación se debe a la intensa y milenaria actividad volcánica, al clima extremadamente árido, y a los fenómenos de erosión provocados por los fuertes vientos que soplan desde el océano. No muchas plantas y especies arbóreas podrían sobrevivir en un hábitat tan hostil. Además de la pequeña flora xerófila, muy resistente a las altas temperaturas y a la escasez de agua, la capa vegetativa de la isla se incrementa con la típica “palma canaria”, que crece abundante y lozana especialmente en las cercanías de Haría. A diferencia de otras islas canarias, y sobre todo de Tenerife, en Lanzarote llueve muy poco. Si esta característica del clima puede representar un atractivo turístico más, al garantizar estabilidad atmosférica y gran cantidad de días serenos y apacibles durante el año, por otro lado crea graves daños a la agricultura y al abastecimiento hídrico de la isla. El terreno llano de Lanzarote y la ausencia de altos picos es lo que determina la escasez de lluvias, porque las componentes secas y húmedas de los vientos alisios, al no encontrar obstáculos naturales en su camino, la sobrevuelan a mucha altura, ejerciendo así una influencia mínima en el clima de la misma. También el hombre ha tenido que luchar con obstinación y tenacidad para lograr adaptarse a las duras condiciones de vida que le impone esta isla hostil. Se ha comprobado la presencia humana ya desde tiempos prehistóricos, pero poco se sabe sobre la procedencia y el origen de los hombres que primitivament... Seguir leyendo
Para los navegantes de la antigüedad que, una vez pasadas las míticas Columnas de Hércules, se aventuraban en el reino de lo desconocido, desafiando el peligro de los vientos y las corrientes marinas, Lanzarote era siempre la primera isla canaria que divisaban en el horizonte, con sus tierras calcinadas y bruñidas por el sol. Situada al norte de Fuerteventura y a apenas cien millas de la costa africana, Lanzarote es, en efecto, la primera isla grande del archipiélago con la que se encuentra un navegante que baje del sur de Europa. Mide 836 kilómetros cuadrados de extensión, y se la puede atravesar a lo largo y a lo ancho con breves trayectos en coche. Para ir de la costa occidental a la oriental hay que recorrer no más de veinte kilómetros, mientras desde la Punta Fariones, en el extremo norte, hasta la Punta de Papagayo, en el sur, hay unos sesenta.
Es de origen volcánico, y se la conoce como la isla de los trescientos cráteres. Su plataforma marina es la misma sobre la que se apoyan los islotes que afloran al norte de sus costas y entre esta isla y su vecina Fuerteventura. Pese a tener numerosas bocas eruptivas, Lanzarote es la isla menos montañosa de Canarias. Su altura mayor sobre el nivel del mar es la Peña del-- Chache, con 670 metros, que se encuentra en el Macizo de Famara, al noroeste. En las tierras del interior predomina un paisaje desnudo, casi lunar, marcado por un sinfín de pequeños cráteres, fumarolas y amorfas formaciones eruptivas. Su escasa vegetación se debe a la intensa y milenaria actividad volcánica, al clima extremadamente árido, y a los fenómenos de erosión provocados por los fuertes vientos que soplan desde el océano. No muchas plantas y especies arbóreas podrían sobrevivir en un hábitat tan hostil. Además de la pequeña flora xerófila, muy resistente a las altas temperaturas y a la escasez de agua, la capa vegetativa de la isla se incrementa con la típica “palma canaria”, que crece abundante y lozana especialmente en las cercanías de Haría. A diferencia de otras islas canarias, y sobre todo de Tenerife, en Lanzarote llueve muy poco. Si esta característica del clima puede representar un atractivo turístico más, al garantizar estabilidad atmosférica y gran cantidad de días serenos y apacibles durante el año, por otro lado crea graves daños a la agricultura y al abastecimiento hídrico de la isla. El terreno llano de Lanzarote y la ausencia de altos picos es lo que determina la escasez de lluvias, porque las componentes secas y húmedas de los vientos alisios, al no encontrar obstáculos naturales en su camino, la sobrevuelan a mucha altura, ejerciendo así una influencia mínima en el clima de la misma. También el hombre ha tenido que luchar con obstinación y tenacidad para lograr adaptarse a las duras condiciones de vida que le impone esta isla hostil. Se ha comprobado la presencia humana ya desde tiempos prehistóricos, pero poco se sabe sobre la procedencia y el origen de los hombres que primitivament... Seguir leyendo
Lanzarote
Para los navegantes de la antigüedad que, una vez pasadas las míticas Columnas de Hércules, se aventuraban en el reino de lo desconocido, desafiando el peligro de los vientos y las corrientes marinas, Lanzarote era siempre la primera isla canaria que divisaban en el horizonte, con sus tierras calcinadas y bruñidas por el sol. Situada al norte de Fuerteventura y a apenas cien millas de la costa africana, Lanzarote es, en efecto, la primera isla grande del archipiélago con la que se encuentra un navegante que baje del sur de Europa. Mide 836 kilómetros cuadrados de extensión, y se la puede atravesar a lo largo y a lo ancho con breves trayectos en coche. Para ir de la costa occidental a la oriental hay que recorrer no más de veinte kilómetros, mientras desde la Punta Fariones, en el extremo norte, hasta la Punta de Papagayo, en el sur, hay unos sesenta.
Es de origen volcánico, y se la conoce como la isla de los trescientos cráteres. Su plataforma marina es la misma sobre la que se apoyan los islotes que afloran al norte de sus costas y entre esta isla y su vecina Fuerteventura. Pese a tener numerosas bocas eruptivas, Lanzarote es la isla menos montañosa de Canarias. Su altura mayor sobre el nivel del mar es la Peña del-- Chache, con 670 metros, que se encuentra en el Macizo de Famara, al noroeste. En las tierras del interior predomina un paisaje desnudo, casi lunar, marcado por un sinfín de pequeños cráteres, fumarolas y amorfas formaciones eruptivas. Su escasa vegetación se debe a la intensa y milenaria actividad volcánica, al clima extremadamente árido, y a los fenómenos de erosión provocados por los fuertes vientos que soplan desde el océano. No muchas plantas y especies arbóreas podrían sobrevivir en un hábitat tan hostil. Además de la pequeña flora xerófila, muy resistente a las altas temperaturas y a la escasez de agua, la capa vegetativa de la isla se incrementa con la típica “palma canaria”, que crece abundante y lozana especialmente en las cercanías de Haría. A diferencia de otras islas canarias, y sobre todo de Tenerife, en Lanzarote llueve muy poco. Si esta característica del clima puede representar un atractivo turístico más, al garantizar estabilidad atmosférica y gran cantidad de días serenos y apacibles durante el año, por otro lado crea graves daños a la agricultura y al abastecimiento hídrico de la isla. El terreno llano de Lanzarote y la ausencia de altos picos es lo que determina la escasez de lluvias, porque las componentes secas y húmedas de los vientos alisios, al no encontrar obstáculos naturales en su camino, la sobrevuelan a mucha altura, ejerciendo así una influencia mínima en el clima de la misma. También el hombre ha tenido que luchar con obstinación y tenacidad para lograr adaptarse a las duras condiciones de vida que le impone esta isla hostil. Se ha comprobado la presencia humana ya desde tiempos prehistóricos, pero poco se sabe sobre la procedencia y el origen de los hombres que primitivamente poblaron Lanzarote. En la antigua lengua aborigen, la isla era denominada “Titre-roy-gatra”, es decir “la colina roja”, mientras los mercaderes que la visitaron en tiempos históricos la conocían con el nombre de “Purpuraria”, por el color que tomaban algunas zonas de la isla en las que abundaba la orchilla, liquen del que se extraía una substancia colorante. El nombre actual de Lanzarote nada tiene que ver, sin embargo, con el aspecto rojo oscuro de la isla, sino que deriva del nombre de uno de sus primeros visitantes, Lancelot Maloysel o Malocello, comerciante genovés que en ella residió por los años 1320-1339.
A partir de entonces, se llevaron a cabo numerosos viajes cuya finalidad era el comercio o las exploraciones geográficas. En efecto, gran cantidad de mercaderes mediterráneos se hicieron a la mar rumbo a Lanzarote en busca de esclavos y del precioso liquen. Pero la conquista de la isla se debió a la iniciativa de Juan de Bethencourt, un caballero normando que vivió entre 1360 y 1425. Tras haber conseguido de la corona de Castilla la autorización para realizar la empresa, así como el señorío de las islas que fuera dominando, el francés se hizo a la mar en 1402 con una expedición compuesta por unos 250 hombres. Al llegar al archipiélago desembarcaron primero en el islote de Alegranza y, poco tiempo después, entraron en la isla de Lanzarote por la costa meridional, entre la Punta de Papagayo y el promontorio de Pechiguera, siendo acogidos pacíficamente por los naturales. Mas la ilusión de una conquista fácil, sin derramamiento de sangre, bien pronto se disipó. Juan de Bethencourt marchó a Castilla en busca de socorros, pues estaba persuadido de que con las escasas fuerzas de que disponía no podía emprender la conquista de la vecina isla de Fuerteventura. Durante su ausencia, los indígenas se sublevaron contra las vejaciones de los conquistadores, levantándose en armas. Sólo el regreso del carismático caballero francés, llegado con un importante refuerzo de tropas, logró poner fin a las hostilidades. El rey Guadafrá y los principales de la isla terminaron por entregarse, sometiéndose a la autoridad de Bethencourt y de los soberanos de Castilla, y recibiendo el bautismo de manos del capellán de la expedición, Jean Le Verrier. Una vez conquistada, Lanzarote fue por largo tiempo la base para las sucesivas operaciones militares en el archipiélago. La capital fue establecida inicialmente en el interior de la isla, por motivos de seguridad, en una aldea que llevaba el nombre de la hija de Guadafrá, la bella princesa Teguise. Ya por entonces, las costas estaban expuestas a las frecuentes incursiones de los piratas. Era, pues, natural que la sede del gobierno y de los organismos administrativos se fijase lejos del mar. Sin embargo, a partir del siglo XVII se empezó a verificar una inversión de tendencia en el poblamiento de la isla. Con el intensificarse de las actividades comerciales, pues había disminuido el peligro de los ataques corsarios, la vida se fue desplazando paulatinamente hacia la costa.
En1618 la villa de Teguise cedió la capitalidad a Arrecife, por su buen puerto y mejores comunicaciones. Pese a la progresiva expansión económica y demográfica, Lanzarote no había conocido antes periodos de verdadera prosperidad como el que está atravesando desde hace algún tiempo, gracias al notable auge del turismo. Hasta algunos años atrás, las fuentes más importantes de la economía lanzaroteña eran la pesca, la cría de cabras y las actividades agrícolas, poco redituables por las adversas condiciones climáticas y la composición química del suelo. Para limitar los daños provocados por la sequía, se practican eficaces técnicas de cultivo: extendiendo sobre la superficie a cultivar una fina capa de cenizas y arena, que se renueva cada diez años, se evita la excesiva pérdida de humedad del terreno y su progresivo empobrecimiento. Otro factor negativo para la agricultura lanzaroteña, basada sobre todo en el cultivo de la vid, hortalizas y algunos cereales, es el fuerte viento atlántico que sopla gran parte del año. Para proteger las plantas, se levantan pequeños muros en seco o se hacen hoyos en la tierra. Por ejemplo, la vid se cultiva en pequeños hoyos que se rellenan con una arena volcánica llamada “jable” que retiene la humedad. Lanzarote conserva íntegras todas las bellezas naturales que la convierten en un paraíso de otros tiempos. Sin perder nada de ello, ha entrado de lleno en la vida moderna, con nuevas instalaciones turísticas, balnearias y deportivas, hoteles de categoría y locales nocturnos en los que se presentan atracciones de nivel internacional.
Para los navegantes de la antigüedad que, una vez pasadas las míticas Columnas de Hércules, se aventuraban en el reino de lo desconocido, desafiando el peligro de los vientos y las corrientes marinas, Lanzarote era siempre la primera isla canaria que divisaban en el horizonte, con sus tierras calcinadas y bruñidas por el sol. Situada al norte de Fuerteventura y a apenas cien millas de la costa africana, Lanzarote es, en efecto, la primera isla grande del archipiélago con la que se encuentra un navegante que baje del sur de Europa. Mide 836 kilómetros cuadrados de extensión, y se la puede atravesar a lo largo y a lo ancho con breves trayectos en coche. Para ir de la costa occidental a la oriental hay que recorrer no más de veinte kilómetros, mientras desde la Punta Fariones, en el extremo norte, hasta la Punta de Papagayo, en el sur, hay unos sesenta.
Es de origen volcánico, y se la conoce como la isla de los trescientos cráteres. Su plataforma marina es la misma sobre la que se apoyan los islotes que afloran al norte de sus costas y entre esta isla y su vecina Fuerteventura. Pese a tener numerosas bocas eruptivas, Lanzarote es la isla menos montañosa de Canarias. Su altura mayor sobre el nivel del mar es la Peña del-- Chache, con 670 metros, que se encuentra en el Macizo de Famara, al noroeste. En las tierras del interior predomina un paisaje desnudo, casi lunar, marcado por un sinfín de pequeños cráteres, fumarolas y amorfas formaciones eruptivas. Su escasa vegetación se debe a la intensa y milenaria actividad volcánica, al clima extremadamente árido, y a los fenómenos de erosión provocados por los fuertes vientos que soplan desde el océano. No muchas plantas y especies arbóreas podrían sobrevivir en un hábitat tan hostil. Además de la pequeña flora xerófila, muy resistente a las altas temperaturas y a la escasez de agua, la capa vegetativa de la isla se incrementa con la típica “palma canaria”, que crece abundante y lozana especialmente en las cercanías de Haría. A diferencia de otras islas canarias, y sobre todo de Tenerife, en Lanzarote llueve muy poco. Si esta característica del clima puede representar un atractivo turístico más, al garantizar estabilidad atmosférica y gran cantidad de días serenos y apacibles durante el año, por otro lado crea graves daños a la agricultura y al abastecimiento hídrico de la isla. El terreno llano de Lanzarote y la ausencia de altos picos es lo que determina la escasez de lluvias, porque las componentes secas y húmedas de los vientos alisios, al no encontrar obstáculos naturales en su camino, la sobrevuelan a mucha altura, ejerciendo así una influencia mínima en el clima de la misma. También el hombre ha tenido que luchar con obstinación y tenacidad para lograr adaptarse a las duras condiciones de vida que le impone esta isla hostil. Se ha comprobado la presencia humana ya desde tiempos prehistóricos, pero poco se sabe sobre la procedencia y el origen de los hombres que primitivamente poblaron Lanzarote. En la antigua lengua aborigen, la isla era denominada “Titre-roy-gatra”, es decir “la colina roja”, mientras los mercaderes que la visitaron en tiempos históricos la conocían con el nombre de “Purpuraria”, por el color que tomaban algunas zonas de la isla en las que abundaba la orchilla, liquen del que se extraía una substancia colorante. El nombre actual de Lanzarote nada tiene que ver, sin embargo, con el aspecto rojo oscuro de la isla, sino que deriva del nombre de uno de sus primeros visitantes, Lancelot Maloysel o Malocello, comerciante genovés que en ella residió por los años 1320-1339.
A partir de entonces, se llevaron a cabo numerosos viajes cuya finalidad era el comercio o las exploraciones geográficas. En efecto, gran cantidad de mercaderes mediterráneos se hicieron a la mar rumbo a Lanzarote en busca de esclavos y del precioso liquen. Pero la conquista de la isla se debió a la iniciativa de Juan de Bethencourt, un caballero normando que vivió entre 1360 y 1425. Tras haber conseguido de la corona de Castilla la autorización para realizar la empresa, así como el señorío de las islas que fuera dominando, el francés se hizo a la mar en 1402 con una expedición compuesta por unos 250 hombres. Al llegar al archipiélago desembarcaron primero en el islote de Alegranza y, poco tiempo después, entraron en la isla de Lanzarote por la costa meridional, entre la Punta de Papagayo y el promontorio de Pechiguera, siendo acogidos pacíficamente por los naturales. Mas la ilusión de una conquista fácil, sin derramamiento de sangre, bien pronto se disipó. Juan de Bethencourt marchó a Castilla en busca de socorros, pues estaba persuadido de que con las escasas fuerzas de que disponía no podía emprender la conquista de la vecina isla de Fuerteventura. Durante su ausencia, los indígenas se sublevaron contra las vejaciones de los conquistadores, levantándose en armas. Sólo el regreso del carismático caballero francés, llegado con un importante refuerzo de tropas, logró poner fin a las hostilidades. El rey Guadafrá y los principales de la isla terminaron por entregarse, sometiéndose a la autoridad de Bethencourt y de los soberanos de Castilla, y recibiendo el bautismo de manos del capellán de la expedición, Jean Le Verrier. Una vez conquistada, Lanzarote fue por largo tiempo la base para las sucesivas operaciones militares en el archipiélago. La capital fue establecida inicialmente en el interior de la isla, por motivos de seguridad, en una aldea que llevaba el nombre de la hija de Guadafrá, la bella princesa Teguise. Ya por entonces, las costas estaban expuestas a las frecuentes incursiones de los piratas. Era, pues, natural que la sede del gobierno y de los organismos administrativos se fijase lejos del mar. Sin embargo, a partir del siglo XVII se empezó a verificar una inversión de tendencia en el poblamiento de la isla. Con el intensificarse de las actividades comerciales, pues había disminuido el peligro de los ataques corsarios, la vida se fue desplazando paulatinamente hacia la costa.
En1618 la villa de Teguise cedió la capitalidad a Arrecife, por su buen puerto y mejores comunicaciones. Pese a la progresiva expansión económica y demográfica, Lanzarote no había conocido antes periodos de verdadera prosperidad como el que está atravesando desde hace algún tiempo, gracias al notable auge del turismo. Hasta algunos años atrás, las fuentes más importantes de la economía lanzaroteña eran la pesca, la cría de cabras y las actividades agrícolas, poco redituables por las adversas condiciones climáticas y la composición química del suelo. Para limitar los daños provocados por la sequía, se practican eficaces técnicas de cultivo: extendiendo sobre la superficie a cultivar una fina capa de cenizas y arena, que se renueva cada diez años, se evita la excesiva pérdida de humedad del terreno y su progresivo empobrecimiento. Otro factor negativo para la agricultura lanzaroteña, basada sobre todo en el cultivo de la vid, hortalizas y algunos cereales, es el fuerte viento atlántico que sopla gran parte del año. Para proteger las plantas, se levantan pequeños muros en seco o se hacen hoyos en la tierra. Por ejemplo, la vid se cultiva en pequeños hoyos que se rellenan con una arena volcánica llamada “jable” que retiene la humedad. Lanzarote conserva íntegras todas las bellezas naturales que la convierten en un paraíso de otros tiempos. Sin perder nada de ello, ha entrado de lleno en la vida moderna, con nuevas instalaciones turísticas, balnearias y deportivas, hoteles de categoría y locales nocturnos en los que se presentan atracciones de nivel internacional.
Lo más visitado en Lanzarote
549 opiniones de hoteles Lanzarote con una nota media de 4.5 sobre 6
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Jose maria
2 opiniones publicadas
Familia, >70 Años
2 opiniones publicadas
Familia, >70 Años
/ 6
despues de tantos años de viajes jamas habia detectado unas ateciones tant correctas ,asi como los horarios de las comidas en el comedor se nota un troto muy personal
nada de carros para recoger los platos
la variedad de la cmida excelete y muy bien cocinada Seguir leyendo
Estancia en abril 2013 - leída 22 veces
Joaquin
1 opiniones publicadas
Pareja, 61-65 Años
Zaragoza, España
1 opiniones publicadas
Pareja, 61-65 Años
Zaragoza, España
/ 6
Vacaciones excepcionales en la isla de Lanzarote! Nos gustó el hotel, no podemos comentar nada negativo, ya que hemos pasado una estancia muy agradable. Todo en general ha sido bueno, desde la limpieza, comida, animación, el personal muy atento en todo momento!! De las zonas que hemos visitado en la isla la que menos nos gustó fue Puerto del Carmen, zona turística muy masificada, pero a pesar de ello con su encanto particular. Seguir leyendo
Estancia en abril 2013 - leída 17 veces
David
1 opiniones publicadas
Amigos, 19-25 Años
Icod de los Vinos, España
1 opiniones publicadas
Amigos, 19-25 Años
Icod de los Vinos, España
Muy bien los apartamentos tabaiba.
Apartamentos Tabaiba Lanzarote Paradise in Costa Teguise, Lanzarote
/ 6
Os aconsejo ir a estos apartamentos, o por lo menos a esta isla y visitarla con tranquilidad y paciencia. Todas las islas canarias tienen su belleza, donde tienes las orientales y oxidentales donde todas tienen su propia belleza y historia. Seguir leyendo
Estancia en abril 2013 - leída 8 veces
Tino
1 opiniones publicadas
Pareja, 51-55 Años
GIJÓN, España
1 opiniones publicadas
Pareja, 51-55 Años
GIJÓN, España
/ 6
instalaciones obsoletas,comida de baja calidad, persona poco amable, personas del lugar nos contaron que hace pocos años, 3 o 4 años antes fué un lugar recomendable por trato del personal, comida , etc, desde la entrada del director ( cata´lán,creo), se empe´ñó en ahorrar y cada año ha sido peor que el anterior.hemos tenido la mala suerte de ir cuando peor está el hotel, ya que anteriormente era recomendable y ahora es más que "decepcionante" en todos los sentidos.
lo único salvable la sit... Seguir leyendo
Estancia en abril 2013 - leída 11 veces
David
1 opiniones publicadas
Pareja, 36-40 Años
Barcelona, España
1 opiniones publicadas
Pareja, 36-40 Años
Barcelona, España
/ 6
Hotel precioso en un enclave fantàstico, ideal para relax y disfrutar
Amplias, limpias y lluminosos. Recomiendo que solicite vista a mar
Personal agradable y simpatico. Con predisposicion para facilitar y que tengas una agradable estancia
Desayunos espectacular, ademas de las comidas que se Dani a pis de piscina con un producto fresco y sabroso. Las cenas del bufet excelentes
Es un enclave muy tranquilo con unas vistas preciosas
Muy atentos y con variedad de actividades para no aburrirse Seguir leyendo
Estancia en abril 2013 - leída 8 veces
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