México D. F.
México D. F.: Relatos de viajes
de Nuria Sugrañes
Todavía no registrado
Ya leída:
382 veces
De:
Rosario
Edad:
26-30
Fecha del viaje:
en enero 10
El México profundo. Un recorrido por un territorio que sorprende nuestros sentidos.
Si bien fisicamente viaje en enero de este año, empecé a viajar desde el surgimiento de la idea de hacerlo. El buscar información, lugares, hospedajes, entre otros, hizo que comenzara a inmiscuirme
en ese país tan cautivador.
Mi compañero y yo, antropólogos ambos, hicimos un recorrido por Mexico DF, descendiendo hasta el oceano Pacífico, para pasar en unas horas, por avión, hacia el océano Atlántico, y recorrer la península de Yucatán hasta San Cristobal de las Casas. Por supuesto, paso obligado por las ruinas de cada ciudad, descubrían un pasado iluminado por los más altos conocimientos de ingeniería, astronomicos y matematicos, entre otros. El orden... Mexico D.F., Puebla, Cholula, Oaxaca, Puerto Escondido, Playa del Carmen, Tulum, Valladolid, Chichen Itzá, Mérida, Palenque, San Cristobal de las Casas, Chamula. Finalmente, cruzamos a Guatemala para volver a la Argentina. Todos los lugares tienen su impronta, sus características propias que lo hacen único. Desde el valle Central de Mexico, hasta el Pacífico sorteando la sierra, para descubrir un mar bríoso pero con unas playas calmas, pasando por las mas diversas expresiones culturales de las diversas etnias de México. El azul translúcido del mar atlántico con sus arenas amarillas de Playa del Carmen, y las ruinas de Tulum haciendo contraste e imponiendose ante semejante imagen. El adentrarse en la penísula, con la selva, y sus cenotes sorprendiendo a su paso; la humedad, y el verde destellante provocan al espectador el concerlo en profundidad. Chiche, Kabah, Sakbe, Palenque, en su inmensidad como luchando de cual es la estrella del show, reclamando para sí las exclamaciones de cada uno de los visitantes. Cada lugar, como dije antes es único, y completamente diferente al otro, sin embargo, hay una cuestión en común y que hacen aún más placentero el viaje: su gente. Más allá de las diferentes latitudes, las personas te reciben con una sonrisa, amablemente. Su candidez y calidez se hace sentir como estar en casa, cómodos, y disfrutando. El viaje fue más de lo que planeamos, no sólo conocimos lugares si no que nos trajimos con nosotros la amistad muchos amigos y amigas, que ojalá podamos volver a ver.
Mi compañero y yo, antropólogos ambos, hicimos un recorrido por Mexico DF, descendiendo hasta el oceano Pacífico, para pasar en unas horas, por avión, hacia el océano Atlántico, y recorrer la península de Yucatán hasta San Cristobal de las Casas. Por supuesto, paso obligado por las ruinas de cada ciudad, descubrían un pasado iluminado por los más altos conocimientos de ingeniería, astronomicos y matematicos, entre otros. El orden... Mexico D.F., Puebla, Cholula, Oaxaca, Puerto Escondido, Playa del Carmen, Tulum, Valladolid, Chichen Itzá, Mérida, Palenque, San Cristobal de las Casas, Chamula. Finalmente, cruzamos a Guatemala para volver a la Argentina. Todos los lugares tienen su impronta, sus características propias que lo hacen único. Desde el valle Central de Mexico, hasta el Pacífico sorteando la sierra, para descubrir un mar bríoso pero con unas playas calmas, pasando por las mas diversas expresiones culturales de las diversas etnias de México. El azul translúcido del mar atlántico con sus arenas amarillas de Playa del Carmen, y las ruinas de Tulum haciendo contraste e imponiendose ante semejante imagen. El adentrarse en la penísula, con la selva, y sus cenotes sorprendiendo a su paso; la humedad, y el verde destellante provocan al espectador el concerlo en profundidad. Chiche, Kabah, Sakbe, Palenque, en su inmensidad como luchando de cual es la estrella del show, reclamando para sí las exclamaciones de cada uno de los visitantes. Cada lugar, como dije antes es único, y completamente diferente al otro, sin embargo, hay una cuestión en común y que hacen aún más placentero el viaje: su gente. Más allá de las diferentes latitudes, las personas te reciben con una sonrisa, amablemente. Su candidez y calidez se hace sentir como estar en casa, cómodos, y disfrutando. El viaje fue más de lo que planeamos, no sólo conocimos lugares si no que nos trajimos con nosotros la amistad muchos amigos y amigas, que ojalá podamos volver a ver.