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Relatos sobre Irlanda.

El sol revelaba suavemente su luz por la ventana de mi habitación, despertándome poco a poco con las carici... Seguir leyendo

Los hoteles más populares de Irlanda

5,2
Soles
Recomendación: 97%
Hotel:
a partir de € 47,-
la noche

5,0
Soles
Recomendación: 90%
Hotel:
a partir de € 79,-
la noche

5,2
Soles
Recomendación: 100%
Hotel:
a partir de € 58,-
la noche

5,1
Soles
Recomendación: 100%
Hotel:
a partir de € 48,-
la noche

5,5
Soles
Recomendación: 100%
Hotel:
a partir de € 113,-
la noche

4,8
Soles
Recomendación: 92%
Hotel:
a partir de € 49,-
la noche

4,6
Soles
Recomendación: 86%
Hotel:
a partir de € 60,-
la noche

5,3
Soles
Recomendación: 89%
Hotel:
a partir de € 65,-
la noche

5,1
Soles
Recomendación: 89%
Hotel:
a partir de € 68,-
la noche

5,5
Soles
Recomendación: 100%
Hotel:
a partir de € 53,-
la noche

Los lugares más populares en Irlanda

Guía de Irlanda


Planificación del viaje

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Irlanda es la segunda isla más grande de las islas británicas y consta de la República Irlandesa e Irlanda del Norte. Irlanda del Norte pertenece al Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. La República Irlandesa es el estado independiente de Irlanda. La capital de Irlanda es Dublín y la capital de Irlanda del Norte es Belfast. Estas dos ciudades son las ciudades más grandes de Irlanda.

Clima/¿Cuándo quiere ir?
El clima y las temperaturas en Irlanda varian mucho y es más bien fresco. El clima es suave y variable. Es recomendable llevar siempre un paraguas y impermeable, dado que por la mañana puede hacer sol y un poco más tarde puede llover. Entre octubre y abril el clima es más fresco y hace un viento desagradable, por lo que debería abrigarse bien. Es mejor no ir a Irlanda en diciembre y enero. La mejor temporada para ir a Irlanda es entre abril y junio.

Idioma
La lengua oficial de Irlanda es irlandés (gaélico), qu...
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Irlanda es la segunda isla más grande de las islas británicas y consta de la República Irlandesa e Irlanda del Norte. Irlanda del Norte pertenece al Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. La República Irlandesa es el estado independiente de Irlanda. La capital de Irlanda es Dublín y la capital de Irlanda del Norte es Belfast. Estas dos ciudades son las ciudades más grandes de Irlanda.

Clima/¿Cuándo quiere ir?
El clima y las temperaturas en Irlanda varian mucho y es más bien fresco. El clima es suave y variable. Es recomendable llevar siempre un paraguas y impermeable, dado que por la mañana puede hacer sol y un poco más tarde puede llover. Entre octubre y abril el clima es más fresco y hace un viento desagradable, por lo que debería abrigarse bien. Es mejor no ir a Irlanda en diciembre y enero. La mejor temporada para ir a Irlanda es entre abril y junio.

Idioma
La lengua oficial de Irlanda es irlandés (gaélico), que desde 2005 es también una lengua oficial de la Unión Europea. El inglés es la segunda lengua oficial de Irlanda. Según la ley, las señales de tráfico y notificaciones públicas deberán redactarse en las dos lenguas.

Moneda
En la República Irlandesa el euro es la moneda oficial, dado que el país forma parte de la Unión Económica y Monetaria. En Irlanda de Norte la moneda oficial es la libra y allí no aceptan el euro, tal como no aceptan la libra en la República de Irlanda

País y gente

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Historia
Las tribus celtas se instalaron en la isla en el siglo IV antes de Cristo. En el siglo XII los ingleses empezaron a invadir en Irlanda. A mediados del siglo XIX había la Gran hambruna irlandesa (en inglés Great Famine), que se causó por la ineficiente política económica del Reino Unido y por la mildeu de la patata. Más de un millón de irlandeses murieron de hambre y muchos emigraron a América. El 6 de diciembre de 1921 Irlanda fue un estado independiente del Reino Unido, sin embargo seis condados aún forman parte del Reino Unido, que provocó también el conflicto de Irlanda del Norte.

Mentalidad/ Tradiciones
Los irlandeses tienen fama de saber celebrar una fiesta. En Irlanda aún hay muchas tradiciones de la época de los celtas.

Religión
La mayoría de la población de Irlanda es Católica romana, religión introducida por San Patricio y también un símbolo de identificación nacional. En Irlanda hay iglesias católicas, ...
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Historia
Las tribus celtas se instalaron en la isla en el siglo IV antes de Cristo. En el siglo XII los ingleses empezaron a invadir en Irlanda. A mediados del siglo XIX había la Gran hambruna irlandesa (en inglés Great Famine), que se causó por la ineficiente política económica del Reino Unido y por la mildeu de la patata. Más de un millón de irlandeses murieron de hambre y muchos emigraron a América. El 6 de diciembre de 1921 Irlanda fue un estado independiente del Reino Unido, sin embargo seis condados aún forman parte del Reino Unido, que provocó también el conflicto de Irlanda del Norte.

Mentalidad/ Tradiciones
Los irlandeses tienen fama de saber celebrar una fiesta. En Irlanda aún hay muchas tradiciones de la época de los celtas.

Religión
La mayoría de la población de Irlanda es Católica romana, religión introducida por San Patricio y también un símbolo de identificación nacional. En Irlanda hay iglesias católicas, iglesias presbiterianas e iglesias luteranas.

Moverse por la zona

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Aeropuertos/ Alquiler de coches
Los aeropuertos más importantes de Irlanda son el aeropuerto de Dublín, Shannon, Belfast, Cork, Kerry y el Ireland West Airport Knock. En general, en los aeropuertos hay alquileres de coche.

Transporte público/ Infraestructura
Para descubrir y explorar Irlanda es mejor alquilar un coche. Así puede visitar muchos lugares de interés y disfrutar del paisaje maravilloso. En Irlanda se conduce por la izquierda. Los redes ferroviarias no son tan buenas como en Europa, pero están desarrollándolas. La compañía de autobuses nacional es Bus Éireann, que ofrece un gran número de comunicaciones. Sin embargo, hay que prestar mucha atención a los horarios de los autobuses, dado que no comunican con regularidad, como en Europa.

Taxis
En Irlanda se puede ir en taxi sin problema. Todos los taxis disponen de un taxímetro que indican el precio exacto.
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Aeropuertos/ Alquiler de coches
Los aeropuertos más importantes de Irlanda son el aeropuerto de Dublín, Shannon, Belfast, Cork, Kerry y el Ireland West Airport Knock. En general, en los aeropuertos hay alquileres de coche.

Transporte público/ Infraestructura
Para descubrir y explorar Irlanda es mejor alquilar un coche. Así puede visitar muchos lugares de interés y disfrutar del paisaje maravilloso. En Irlanda se conduce por la izquierda. Los redes ferroviarias no son tan buenas como en Europa, pero están desarrollándolas. La compañía de autobuses nacional es Bus Éireann, que ofrece un gran número de comunicaciones. Sin embargo, hay que prestar mucha atención a los horarios de los autobuses, dado que no comunican con regularidad, como en Europa.

Taxis
En Irlanda se puede ir en taxi sin problema. Todos los taxis disponen de un taxímetro que indican el precio exacto.

Vida y diversión

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Eventos

A los irlandeses les gusta celebrar y aprovechar cada ocasión para reunirse con su familia o amigos, escuchar la música tradicional de Irlanda y por supuesto beber la cerveza regional, la Guinness. Una de las fiestas más populares de Irlanda son el Día de San Patricio y la fiesta de Halloween.

El Día de San Patricio es la fiesta nacional de Irlanda, que se celebra el 17 de marzo en honor de San Patricio, un misionero cristiano y el santo patrono de Irlanda. Según la leyenda, el monje San Patricio, que quería difundir el cristianismo también en Irlanda, expulsó la última serpiente de la isla. Este día los irlandeses se visten de verde, teñen de verde los ríos y las bebidas, y asistan a desfiles.

La fiesta de Halloween tiene su origen probablemente en Irlanda del siglo V antes de Cristo. Los celtas consideraron el 31 de octubre el final del verano y es el día cuando los difuntos pueden deambular en el mundo de los viv...
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Eventos

A los irlandeses les gusta celebrar y aprovechar cada ocasión para reunirse con su familia o amigos, escuchar la música tradicional de Irlanda y por supuesto beber la cerveza regional, la Guinness. Una de las fiestas más populares de Irlanda son el Día de San Patricio y la fiesta de Halloween.

El Día de San Patricio es la fiesta nacional de Irlanda, que se celebra el 17 de marzo en honor de San Patricio, un misionero cristiano y el santo patrono de Irlanda. Según la leyenda, el monje San Patricio, que quería difundir el cristianismo también en Irlanda, expulsó la última serpiente de la isla. Este día los irlandeses se visten de verde, teñen de verde los ríos y las bebidas, y asistan a desfiles.

La fiesta de Halloween tiene su origen probablemente en Irlanda del siglo V antes de Cristo. Los celtas consideraron el 31 de octubre el final del verano y es el día cuando los difuntos pueden deambular en el mundo de los vivos.


Especialidades culinarias
La comida típica de Irlanda consiste en carne de cerdo o cordero, patatas, huevos, mantequilla, trucha, salmón, y mejillones. El desayuno típico de Irlanda es opulente. Se sirven huevos, tocino, salchichas, soda bread (pan de soda) y porridge (gachas de avena). Uno de los platos típicos de la cocina irlandesa es el Irish stew (estofado irlandés), que consiste en carne de cordero, patatas, cebollas y perejil. Otro plato regional es el coddle, que son salchichas de cerdo cortadas, acompañadas de tocino y patatas.
La bebida favorita de los irlandeses es la Guinness, que es una cerveza negra. Además, los irlandeses beben sidra o whisky. Otra bebida típica, que también se bebe en Europa, es el café irlandés, que es un café con whishy irlandés, azúcar y nata.

Estilo de vida
Los irlandeses son serenos. A los irlandeses les gusta hacer fiesta, ir a los pubs, disfrutar de su gastronomía y beber su cerveza de Guinness. En todo caso, el ambiente típico de Irlanda puede percibir en uno de los numerosos pubs, tomando una Guinness fresca y escuchando la música típica de Irlanda.


Vale la pena visitar
Irlanda se conoce como la “isla verde” en la que puede descubrir muchas cosas. Un viaje a Irlanda siempre vale la pena. La isla impresiona por sus antiguos monasterios, castillos en ruinas y bahías. En la capital de Irlanda, Dublín, pueden visitar, entre otras cosas, el Guinness Storehouse (el museo de Guinness) y varias destillerías de whisky. En el interior de la isla pueden visitar el monasterio en ruinas Clonmacnoise, que está justo a las orillas del río Shannon y es una de las atracciones turísticas más populares de la isla. En el suroeste de la isla pueden visitar el Ring of Kerry (Anillo de Kerry), un circuito turístico con un paisaje costero maravilloso. Además, vale la pena visitar la isla Skellig Micheal y el Killarney National Park. Los Acantilados de Moher (en inglés Cliffs of Moher) son uno de los lugares de interés más populares de Irlanda. Estos acantilados se elevan 129 metros sobre el océano Atlántico y se extienden a lo largo de 8 kilómetros. Además, vale la pena visitar el Burren, un paisaje kárstico peculiar, donde pueden visitar yacimientos arqueológicos como el dolmen de Poulnabrone. La República de Irlanda cuenta con seis parques nacionales. El más grande de estos es el parque nacional de Glenveagh. Otro parque nacional es el parque nacional de Connemara. En el norte de Irlanda está situado el Giant's Causeway (la Calzada del Gigante), que fue declarado Patrimonio de la Humanidad y que consta de 40 mil columnas de basalto.

Irlanda: Guía de viajes

Irlanda

Unas pinceladas de historia
Es la de Irlanda una historia atormentada: a estas tierras llegan, desde la más remota antigüedad, sucesivas oleadas migratorias, cada una de las cuales deja su sello en el territorio bajo forma de megalitos, monasterios, castillos o enormes residencias de campo. Las primeras en llegar, hacia... Seguir leyendo
Irlanda

Unas pinceladas de historia
Es la de Irlanda una historia atormentada: a estas tierras llegan, desde la más remota antigüedad, sucesivas oleadas migratorias, cada una de las cuales deja su sello en el territorio bajo forma de megalitos, monasterios, castillos o enormes residencias de campo. Las primeras en llegar, hacia el 6000 antes de Cristo, fueron las tribus que vivían de la caza y de los frutos que la tierra les ofrecía; luego, los hombres del período neolítico, que desbrozaron terrenos y cultivaron la tierra. Con la edad del bronce, hacia 1500 a.C., se perfeccionan las técnicas de construcción: son de este período las impresionantes fortalezas de Dun Aenghus en Inishmore y de Grianán of Aileach en Donegal.

Aproximadamente unos mil años después, a la isla llegaron los celtas, procedentes de la Europa central. Vivían en estructuras defensivas, como fuertes circulares y recintos atrincherados llamados raths y crannógs, de los cuales se conservan más de treinta mil. Bajo la dominación celta, Irlanda fue dividida en cinco provincias, de las cuales Ulster, Munster, Leinster y Connaught existen todavía en la actualidad. Cada provincia estaba subdividida en numerosos pequeños reinos gobernados por un jefe o cacique; todos ellos, teóricamente, respondían a la autoridad de un rey supremo quien, según el mito, gobernaba desde Tara, en el condado de Meath.

En el año 432 de la era cristiana llegó a estas tierras San Patricio; pronto le siguieron otros misionarios y paulatinamente el cristianismo fue penetrando en la pagana Irlanda. Mientras Europa estaba sumida en el caos de la Edad Media, Irlanda se convertía en un centro de cultura y de cristiandad. Desde aquí partieron misionarios hacia Europa, como San Colombano, algunos de ellos para fundar escuelas y universidades. Muchos de los lugares monásticos de Irlanda datan de este período; los más destacados eran Clonmacnois, a orillas del río Shannon; Glendalough en Co Wicklow, y Kells, donde es probable que haya sido escrito el maravilloso Libro de Kells. Estos monasterios conservaban grandes tesoros, lo que atrajo a la siguiente oleada de invasores: los vikingos, que pisaron tierra irlandesa cuando el siglo VIII tocaba a su fin. Ante su llegada, los irlandeses se unificaron por primera vez para luchar contra los intrusos: en la batalla de Clontarf (1014), el rey supremo de Irlanda Brian Boru capitaneó una alianza de jefes gaélicos que marchó contra los escandinavos, logrando una victoria decisiva. En 1169, Dermot MacMurrough, soberano de Leinster, fue destronado tras una contienda; se dirigió entonces a Enrique II de Inglaterra en busca de ayuda para recuperar su reino.

Como respuesta, el monarca inglés le envió a Ricardo FitzGilbert de Clare, conocido con el apodo de Strongbow (Arco fuerte), con sus fuerzas anglonormandas: dio comienzo así el primer período de dominación inglesa. Strongbow contrajo matrimonio con la hija de MacMurrough, Aoife, y fue consagrado rey de Leinster, colocando así sólidamente en el poder a los anglonormandos. En el siglo XV, pese a los esfuerzos de los soberanos ingleses y la aprobación de los Estatutos de Kilkenny, la esfera de influencia británica se había reducido a una exigua zona alrededor de Dublín llamada “the Pale”. Es necesario llegar hasta el reinado de Isabel I para asistir a la definitiva destrucción del poder de los caudillos gaélicos. La derrota más significativa fue la que sufieron los condes de Ulster en la batalla de Kinsale, en 1601. Algunos años más tarde, durante lo que pasó a la historia como “la fuga de los condes”, los grandes jefes de Ulster - O’Neill y O’Donnell - abandonaron Irlanda marcando el fin del gobierno de la aristocracia gaélica en la isla. El vacío de poder que siguió a estos acontecimientos abrió las puertas a la colonización intensiva de Ulster, principalmente por ingleses y presbiterianos escoceses.

Cuando los nativos, los irlandeses católicos, fueron expulsados de sus tierras para dejárselas a los nuevos colonos, se esparcieron las semillas del conflicto que todavía hoy desgarra y divide a Irlanda del Norte. En la década de 1640, Oliver Cromwell dejó por un momento de lado las preocupaciones de la guerra civil inglesa para dedicar su atención a una rebelión en Irlanda, que fue domada con una minuciosidad y rigor sin precedentes. Veinte años más tarde, como consecuencia de las devastaciones y masacres de las tropas de Cromwell, y de las epidemias y el hambre que de ellas derivaron, la población de irlandeses nativos se había reducido a 500.000 almas. Una serie de decretos posteriores, llamados Leyes Penales, completaron la sumisión de los irlandeses católicos y de los disidentes, restringiendo las prácticas de culto, la cultura, la propiedad y el poder. Durante el siglo sucesivo, fueron los protestantes angloirlandeses, que ha¬bían alcanzado notable prosperidad y, como consecuencia de ello, con¬fianza en sí mismos, quie¬nes buscaron liberarse, en alguna medida, del gobierno colonial. En 1782, la clase dominante angloirlandesa logró la constitución de un parlamento prácticamente independiente, con sede en Dublín; asimismo, fueron derogadas las Leyes Penales más severas. Pese a ello, e inspirada por la revolución francesa, en 1798 estalló la revuelta de la Liga de los Irlandeses Unidos, que tuvo, sin embargo, corta vida y fracasó. La respuesta británica no se hizo esperar: en 1800 fue aprobado el Decreto de Unión, que integraba el parlamento irlandés en el de Westminster, en Londres, y ponía fin de hecho a la independencia irlandesa. Los campesinos de la isla pronto experimentaron otro catastrófico golpe: de 1845 a 1849, se perdió la cosecha de patatas, alimento básico de dos tercios de la población del país. El desastre provocó un hambre de dimensiones inimaginables: en 1900 los habitantes habían pasado de 8 a 4 millones, diezmados por el hambre y las enfermedades, o emigrados en busca de mejor suerte. Pese a este desolador panorama, los movimientos independentistas siguieron fortaleciéndose durante el siglo XIX.

Fue precisamente el crecimiento de grandes iniciativas como la Liga Agraria o el Movimiento por el Gobierno Autónomo - que unió los diferentes aspectos del nacionalismo para ejercer presión sobre el gobierno inglés - lo que llevó al nacimiento de una fuerte y sólida identidad nacional. En 1912, contra la acérrima oposición de los protestantes de Ulster, se aprobó finalmente una Ley de Gobierno Autónomo. Pero la primera guerra mundial estalló antes de que el documento pudiera ser aplicado: gran número de irlandeses del Norte y del Sur se alistaron en las filas del ejército inglés. En 1916 se produjo otra sublevación, que formó en Dublín un gobierno provisorio encabezado por Eamon de Valera, con Michael Collins al mando de las tropas: la guerra de independencia había comenzado. En 1920, la Ley para el Gobierno de Irlanda instituyó parlamentos separados para el Sur, incluyendo los veintiséis condados de la república actual, y para el Norte, comprendiendo los seis condados de Antrim, Tyrone, Derry, Down, Armagh y Fermanagh. Michael Collins y otros negociaron un tratado de paz con los ingleses, pero de Valera se mostró en desacuerdo con los términos del mismo, y estalló así la guerra civil. Solamente después de ásperas luchas se pactó la paz. En 1937, de Valera presentó la constitución que desde entonces ha salvaguardado los derechos civiles en Irlanda. En 1948, con excepción de los seis condados del Norte, Irlanda fue declarada república. En el Norte, después de la separación, el poder permaneció ampliamente en manos de los protestantes: la discriminación contra los católicos estaba muy extendida, en especial en lo que a trabajo y alojamiento se refería. En 1968, los manifestantes en favor de los derechos civiles ganaron las calles reclamando igualdad de derechos, pero fueron atacados por una multitud de partidarios del gobierno y se produjeron desórdenes. El ejército británico intervino, en un primer momento para defender a la minoría católica, pero los acontecimientos se agravaron: en 1971 se introdujo una política de encarcelamiento sin juicio previo; en 1972, en lo que se recuerda como “el domingo de sangre”, tropas de paracaidistas británicos abrieron fuego contra un cortejo, matando a trece inermes manifestantes por los derechos civiles. El IRA (Ejército Republicano Irlandés) Provisorio lanzó una campaña terrorista con explosivos, matando y mutilando a muchos cientos de personas. Como respuesta, las organizaciones paramilitares fieles al gobierno cometieron asesinatos.

En los últimos tiempos se han producido señales que dejan esperar en un arreglo: un alto el fuego, en 1994, permitió iniciar interminables conversaciones entre los gobiernos británico e irlandés y aún subsiste la esperanza de que se logrará llegar a un acuerdo definitivo. En 1991, con la elección de la jurista constitucional Mary Robinson como presidente, la República de Irlanda pareció alcanzar la mayoría de edad. Una de las consecuencias ha sido un renovado interés por la cultura y la lengua irlandesas; otra, el nuevo espíritu de liberalismo que llevó a la legalización del divorcio en 1996 y a un referendum que eliminó la prohibición de informar sobre instituciones donde poder abortar, aunque el aborto sigue siendo ilegal. Esta actitud de liberalización es en parte resultado de la prosperidad económica, que ya no obliga a las nuevas generaciones a emigrar en busca de trabajo y, por consiguiente, les otorga voz en el gobierno del país. En parte, puede deberse también a una mayor integración con la Europa occidental. Cualesquiera que sean las razones, los resultados son claros: una sociedad que cambia rápidamente, guiada por una economía fuerte y por una fuerza de trabajo joven y bien preparada. Pero hay algunas cosas que no cambian: Irlanda sigue siendo un país de cultura rica y única, que halla sus mejores expresiones en la música y en la narración y, por sobre todo, en el arte de conversar.

Clima y flora

En Irlanda el tiempo cambia constantemente, y por ello es bastante común experimentar diferentes condiciones climáticas en un mismo día. Las aguas cálidas de la Corriente del Golfo y los vientos, en prevalencia del oeste, que soplan desde el Atlántico, aseguran inviernos suaves y veranos frescos, gran cantidad de lluvia, vientos y una temperatura media entre 9 y 10,5 ºC. Además, dado que Irlanda se encuentra en latitudes medias, con solamente cuatro grados de diferencia entre el norte y el sur, carece de condiciones climáticas extremas.

Pese a ello, pueden distinguirse leves diferencias entre las regiones: el noroeste es más ventoso y húmedo que el sudeste, que se enorgullece de tener la mayor cantidad de horas de sol. La topografía está hecha de contrastes y ofrece un abanico de habitats para la flora. En el oeste, la meseta de piedra caliza de Burren produce especies raras de plantas que se encuentran más fácilmente en tierras mediterráneas y en el arco alpino. La zona de la costa está sembrada de dunas de arena, en especial en Wexford, Donegal, Kerry y Mayo, que durante el verano cobran vida con flores silvestres como orquídeas y gran variedad de tréboles. En el interior, la abundancia de lluvias y el escaso drenaje ha producido marjales y zonas húmedas llenas de cañaverales, violetas de ciénaga, camedrios, cambrones de las piedras y zarzamoras, mientras que en algunos pantanos de las tierras del centro crecen el brezo, el algodoncillo, el arrayán y gran variedad de forrajes.

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