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Regiones en Portugal

Relatos sobre Portugal.

La vida es el argumento que tenemos para escribir nuestro libro, y yo con el objetivo de que el libro sea e... Seguir leyendo
Es uno de los símbolos mas conocidos de todo Portugal y aseguran que tener uno de ellos en casa, trae buena... Seguir leyendo

Los hoteles más populares Portugal

Hotel Tivoli Marina Portimao
Algarve, Portimao
Categoría: Familia
94% Recomendación
Villa Opuntia
Madeira, Caniço (Santa Cruz)
Categoría: Parejas
100% Recomendación

Hotel Porto Bay Falésia
Algarve, Olhos de Água
Categoría: Viaje de playa
96% Recomendación
Hotel Orca Praia
Madeira, Funchal
Categoría: Bienestar / Wellness
98% Recomendación

Los hoteles más populares de Portugal

5,7
Soles
Recomendación: 100%
Hotel:
a partir de € 340,-
la noche

5,6
Soles
Recomendación: 99%
Hotel:
a partir de € 99,-
la noche

5,5
Soles
Recomendación: 97%
Hotel:
a partir de € 73,-
la noche

5,4
Soles
Recomendación: 95%
Hotel:
a partir de € 60,-
la noche

5,5
Soles
Recomendación: 96%
Hotel:
a partir de € 152,-
la noche

5,3
Soles
Recomendación: 96%
Hotel:
a partir de € 50,-
la noche

5,3
Soles
Recomendación: 96%
Hotel:
a partir de € 48,-
la noche

5,6
Soles
Recomendación: 97%
Hotel:
a partir de € 125,-
la noche

5,6
Soles
Recomendación: 97%
Hotel:
a partir de € 223,48
la noche

5,3
Soles
Recomendación: 97%
Hotel:
a partir de € 85,-
la noche

Guía de Portugal


Planificación del viaje

Última versión modificada por carlos1986
En la frontera / visados
Los ciudadanos de la Unión Europea que quieran cruzar la frontera de Portugal no necesitan un visado (un documento que les da derecho a entrar y permanecer en Portugal), ni siquiera un pasaporte o un carné de identidad, ya que según las normas de Schengen, hay una libre circulación de personas en las fronteras de la Unión Europea, aunque siempre es recomendable que lleven alguna identificación para los controles internos del país. Los viajeros de fuera de la Unión Europea, tendrán que presentar un pasaporte válido en la frontera, tras lo cual recibirán una visa de turista de 60 días.

Vacunación
No hace falta vacunarse de nada específico para ir a Portugal, a menos que así se lo indiquen. Consulte en su país de origen.

Clima / ¿Cuándo quiere ir?
Portugal se encuentra en una zona de clima Atlántico-Mediterráneo. Es un clima marítimo, influenciado por el Océano Altántico, que hace que el norte sea ...
Última versión modificada por carlos1986
En la frontera / visados
Los ciudadanos de la Unión Europea que quieran cruzar la frontera de Portugal no necesitan un visado (un documento que les da derecho a entrar y permanecer en Portugal), ni siquiera un pasaporte o un carné de identidad, ya que según las normas de Schengen, hay una libre circulación de personas en las fronteras de la Unión Europea, aunque siempre es recomendable que lleven alguna identificación para los controles internos del país. Los viajeros de fuera de la Unión Europea, tendrán que presentar un pasaporte válido en la frontera, tras lo cual recibirán una visa de turista de 60 días.

Vacunación
No hace falta vacunarse de nada específico para ir a Portugal, a menos que así se lo indiquen. Consulte en su país de origen.

Clima / ¿Cuándo quiere ir?
Portugal se encuentra en una zona de clima Atlántico-Mediterráneo. Es un clima marítimo, influenciado por el Océano Altántico, que hace que el norte sea frío y lluvioso, y el sur caluroso y seco. El calor empieza en mayo y dura hasta septiembre. El verano es cálido, largo y soleado, con temperaturas medias superiores a 20 º C. No es infrecuente que en el calor supere de día los 40 ° C. Pero gracias a los vientos del oeste refresca, sobre todo en la costa, y el ambiente no está congestionado. Los inviernos son cortos y leves en las zonas bajas. La temperatura media en este período está entre los 5 ° C y los 14 º C, donde se alternan los días soleados y lluviosos. Por el contrario, en las montañas hace mucho más frío y la nieve se mantiene de noviembre a febrero.
 
Moneda
La moneda de Portugal es el euro, que en enero de 2002 sustituyó al escudo. Al igual que Europa, los billetes válidos van desde 5 a 500 euros y las monedas desde 1 céntimo a 2 euros.

Idioma
La lengua oficial del país es el portugués, pero mucha gente habla español e inglés y no hay problemas para entenderse.

Teléfonos móviles
En Portugal no hay necesidad de adaptadores para la corriente eléctrica.
El servicio de roaming se establecerá sin problema por todo Portugal, pero puede que no haya cobertura en algún lugar de las montañas. Las tres redes que garantizan este servicio son TMN, Vodafone y Optimus.

País y gente

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Historia

El núcleo de lo que hoy se conoce como Portugal aparece ya en el siglo IX, cuando Alfonso III (rey de Asturias) crea el condado de Portucale, que seguía el curso inferior del río Duero, y cuya capital era Portus Cale (el actual Oporto). En 1143 años el condado evolucionó hasta convertirse en un país separado, Portugal. La capital era Coimbra, y su primer rey fue Alfonso I de Aragón. En este período aún continuaban las luchas contra los moros. En 1249, después de la anexión de Algarve y de la ciudad de Faro, Portugal obtuvo unas fronteras similares a las presentes.
El desarrollo sustancial de la organización del país lo llevó a cabo el rey Dionisio I, el Labrador. Durante su reinado, Portugal se fortaleció económica, agrícola y comercialmente. Creó muchas ciudades y construyó muchos castillos entre los años 1288 a1290 y estableció la primera universidad en Lisboa.
La otra "edad dorada" de Portugal fue la de los grandes descubrimi...
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Historia

El núcleo de lo que hoy se conoce como Portugal aparece ya en el siglo IX, cuando Alfonso III (rey de Asturias) crea el condado de Portucale, que seguía el curso inferior del río Duero, y cuya capital era Portus Cale (el actual Oporto). En 1143 años el condado evolucionó hasta convertirse en un país separado, Portugal. La capital era Coimbra, y su primer rey fue Alfonso I de Aragón. En este período aún continuaban las luchas contra los moros. En 1249, después de la anexión de Algarve y de la ciudad de Faro, Portugal obtuvo unas fronteras similares a las presentes.
El desarrollo sustancial de la organización del país lo llevó a cabo el rey Dionisio I, el Labrador. Durante su reinado, Portugal se fortaleció económica, agrícola y comercialmente. Creó muchas ciudades y construyó muchos castillos entre los años 1288 a1290 y estableció la primera universidad en Lisboa.
La otra "edad dorada" de Portugal fue la de los grandes descubrimientos geográficos, lo que le posibilitó una gran expansión territorial. Primero fue Ceuta ( en 1415), y luego se produjo el descubrimiento y la colonización de: Madeira y las Azores, Cabo Verde, Benin, Congo, la costa del Golfo de Guinea, Brasil, Angola y Mozambique.

El lento declive de la monarquía se produce en el siglo XIX. En 1822 se aprobó una constitución liberal, en la que el parlamento se hacía cargo del poder. Sin embargo, esto fue recibido con gran resistencia por los sucesores al trono. La proclamación de la Primera República Portuguesa fue el resultado de la Revolución del 5 de octubre de 1910, cuando se hizo un llamamiento a la desobediencia militar al entonces rey, Manuel II. Un año más tarde una nueva constitución que separó a la Iglesia y el Estado fue aprobada, reduciendo en gran medida la influencia del clero.
La formación de este nuevo sistema estuvo acompañada de un gran caos. Esta situación fue utilizada por el general Antonio Carmona en 1926, quien, después de llevar a cabo un golpe de estado, se proclamó y fue presidente hasta su muerte. Fue seguido en el cargo por Oliveira Salazar, que creó un estado totalitario de corte nazi.
Sólo una revolución de militares de izquierdas casi incruento impuso la democracia el 25 de abril 1974 y liberó a Portugal de la dictadura. Este evento ha pasado a la historia como la Revolución de los Claveles. Desde 1986, Portugal es miembro de la Unión Europea.

Mentalidad/ Tradiciones

La mentalidad portuguesa se caracteriza por la apertura y la bondad natural. En su cultura y su forma de pensar sin duda tienen un gran impacto los fuertes lazos con el mar. Esa es la razón por la que está tan profundamente arraigada en su cultura un tipo de canción cantada por los marineros, el fado. Aunque los días del fado han pasado, y la mentalidad de los portugueses ha cambiado con su ingreso en la Unión Europea, y los descendientes de los viejos pescadores y marineros han ascendido hoy a empresarios y hombres de negocios, el fado sigue siendo una parte muy valiosa de la historia cultural del país.

Religión

Aunque la mayoría de los portugueses pertenecen a la Iglesia Católica Apostólica Romana, también, también hay comunidades anglicanas y protestantes, asi como ateos declarados. La religión ocupa un lugar importante en la vida de Portugal,. Se manifiesta en muchas ceremonias religiosas y de culto a los santos. Las fiestas más importantes son la Semana Santa, Navidad, el Corpus Christi y el Día de Todos Santos. Además de las fiestas locales. Cualquier pueblo, incluso el más pequeño, tiene su patrón, en honor del cual hay al menos una vez al año eventos conmemorativos. Un lugar importante para los creyentes portugueses es Fátima, donde en 1917 la Santísima Virgen se apareció a tres niños pastores.

Moverse por la zona

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Aeropuertos / Alquiler de coches

Los principales aeropuertos portugueses son los de Lisboa), Oporto y Faro.
ANA es la compañía que regula el funcionamiento de los aeropuertos en Portugal. Más información en www.ana.pt

Las dos principales compañias aéreas de Portugal son TAP Portugal y SATA.
Para alquilar un coche es necesario tener más de 21 o 25 años, presentar una identificación y tener un carné de conducir válido y con más de un año de antigüedad. Este se puede realizar en cualquier aeropuerto internacional, estación de ferrocarril o población lo suficientemente grande.

Transporte público

Portugal dispone de autobuses que conectan todas las ciudades y poblaciones. También dispone de una amplia red de trenes para el territorio nacional y enlaces internacionales, por ejemplo, con Vigo, Madrid y París.

Para más información consulte Rede Nacional de Expresso en www.rede-expressos.pt y CP - Comboios de Portugal (www.cp.p...
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Aeropuertos / Alquiler de coches

Los principales aeropuertos portugueses son los de Lisboa), Oporto y Faro.
ANA es la compañía que regula el funcionamiento de los aeropuertos en Portugal. Más información en www.ana.pt

Las dos principales compañias aéreas de Portugal son TAP Portugal y SATA.
Para alquilar un coche es necesario tener más de 21 o 25 años, presentar una identificación y tener un carné de conducir válido y con más de un año de antigüedad. Este se puede realizar en cualquier aeropuerto internacional, estación de ferrocarril o población lo suficientemente grande.

Transporte público

Portugal dispone de autobuses que conectan todas las ciudades y poblaciones. También dispone de una amplia red de trenes para el territorio nacional y enlaces internacionales, por ejemplo, con Vigo, Madrid y París.

Para más información consulte Rede Nacional de Expresso en www.rede-expressos.pt y CP - Comboios de Portugal (www.cp.pt).

Taxis / Infraestructura

Los taxis son normalmente de color beige, aunque sigue habiendo algunos de los tradicionales negros con la capota verdel.

Portugal dispone de una buena red de autopistas, carreteras nacionales y carreteras municipales, convenientemente señalizadas.


Vida y diversión

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Eventos

Las fiestas nacionales son:

• el Año Nuevo (1 de enero)
• el día de la Libertad (25 de abril),
• el día de los Trabajadores (1 de mayo),
• el día de Portugal (10 de junio),
• la Asunción de Nuestra Señora (15 de agosto),
• la Instauración de la República (5 de octubre),
• el día de Todos los Santos (1 de noviembre),
• la Restauración de la Independencia (1 de diciembre),
• la Inmaculada Concepción (8 de diciembre) y
• la Navidad (25 de diciembre).
• el Viernes Santo
• el Corpus Christi.
Además de las fiestas religiosas, como las Peregrinaciones a Fátima, durante todo el año se celebran gran cantidad de actividades, como la Fiesta de la Ría, la Fiesta de las Flores o la Queima das Fitas y sobre todo, un gran número de festivales por todo el territorio nacional, entre ellos, el Festival Sudoeste TMN, el AngraJazze, el Festival de las Artes o el de Marea de Agosto.
Además cada cuatro años se celebra La Fiesta de...
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Eventos

Las fiestas nacionales son:

• el Año Nuevo (1 de enero)
• el día de la Libertad (25 de abril),
• el día de los Trabajadores (1 de mayo),
• el día de Portugal (10 de junio),
• la Asunción de Nuestra Señora (15 de agosto),
• la Instauración de la República (5 de octubre),
• el día de Todos los Santos (1 de noviembre),
• la Restauración de la Independencia (1 de diciembre),
• la Inmaculada Concepción (8 de diciembre) y
• la Navidad (25 de diciembre).
• el Viernes Santo
• el Corpus Christi.
Además de las fiestas religiosas, como las Peregrinaciones a Fátima, durante todo el año se celebran gran cantidad de actividades, como la Fiesta de la Ría, la Fiesta de las Flores o la Queima das Fitas y sobre todo, un gran número de festivales por todo el territorio nacional, entre ellos, el Festival Sudoeste TMN, el AngraJazze, el Festival de las Artes o el de Marea de Agosto.
Además cada cuatro años se celebra La Fiesta de los "Tabuleiros", un espectáculo que merece la pena vivir.

Especialidades culinarias

La gastronomía es muy rica y variada, pero caracterizada por los productos de mar y el aceite de oliva, aunque por supuesto cada zona del país tiene sus platos típicos. Especialmente orgullosos se sienten los portugueses de sus muchas maneras de preparar el bacalao (¡dicen que hay 1001 recetas!). Un, siempre fresco, pescado a la parrilla, o el marisco que abunda en todo el litoral resultan deliciosos. El arroz con marisco o con pescado tampoco es una mala elección.
En cuanto a los platos que contiene carne destacan el cocido a la portuguesa y los callos al estilo de Porto. Otros platos populares son el caldo verde (Lisboa), las francesinhas y las tripas (Oporto), las pataniscas (Lisboa) y el gaspacho (Algarve).
A nivel también es un importante productor de vinos, entre los que destacan los vinos del Duero, del Alentejo, del Dão, del Miño, de Oporto y de Madeira.

Estilo de vida

La población de Portugal es de cerca de 11 millones de habitantes. Los núcleos más importantes son Lisboa, con aproximadamente 1 millón de habitantes, y Oporto, con unos 500.000.
Más de un tercio de la población es rural y vive en pueblos y aldeas agrupadas generalmente en torno a la iglesia. Pero en los últimos decenios se ha producido un éxodo rural hacia Setúbal, Lisboa u Oporto.
La personalidad portuguesas se podría definir como marítima y vitalista, pero con claroscuros como demuestra la "saudade", la melancolía contemplativa. De la existencia de este sentimiento surge el fado, la forma de música típicamente tradicional portuguesa, de inspiración poética. Hay dos ciudades eminentemente fadistas: Lisboa y Coimbra.
Para el folklore luso es necesaria la danza, sobre todo en procesiones y romerías. Además, la danza les sirve de pretexto a los portugueses para ponerse el traje típico y las joyas o las cintas y hacerse tocados en el pelo.

Vale la pena visitar

Los principales destinos turísticos de Portugal son: el Algarve y Madeira, por su clima; y Lisboa y Oporto por su vida nocturna.
Otros puntos de interés son las ciudades de Chaves, Tomar, Sintra, Aveiro, Coímbra, Elvas, Évora, Braga y Guimarães; y el valle del río Duero.

Portugal: Guía de viajes

Portugal

Los azulejos

Aunque de origen morisco – y justamente introducida en Europa por los moros – la tradición de los azulejos ha hallado en la Península Ibérica una especie de segunda patria, donde no sólo se consolidó exitosamente, sino que también fue evolucionando hasta convertirse en un auténtico arte. En efecto, ya en el sig... Seguir leyendo
Portugal

Los azulejos

Aunque de origen morisco – y justamente introducida en Europa por los moros – la tradición de los azulejos ha hallado en la Península Ibérica una especie de segunda patria, donde no sólo se consolidó exitosamente, sino que también fue evolucionando hasta convertirse en un auténtico arte. En efecto, ya en el siglo XVI, la producción de estas pequeñas baldosas decorativas - utilizadas para embellecer tanto los exteriores como los interiores, donde llegan incluso a recubrir totalmente pisos y techos – adquirió notables dimensiones sobre todo en Portugal, país cuyos habitantes demostraron enseguida una particular predilección por este tipo de adornos. Aquí, la decoración con azulejos terminó por dar una inconfundible impronta a la fisonomía de ciudades enteras, convirtiéndose en una auténtica peculiaridad de la arquitectura portuguesa. Sin embargo, con el correr de los siglos, tampoco estas artísticas baldosas se substrajeron a la influencia del gusto en mutación. Y así, mientras en los azulejos del siglo XVI dominan los motivos típicamente renacentistas, junto con los dibujos geométricos de tradición morisca, la transición al manierismo primero y luego al arte barroco dejó su huella en la producción de los siglos XVII y XVIII, donde se imponen escenas cada vez más elaboradas, en las que se concede una mayor atención al detalle naturalista y a la policromía. Los diferentes colores ahora aplicados logran predominar gradualmente sobre la habitual bicromía de los azulejos tradicionales, que utilizaban sólo el blanco y el azul y, raramente, una discreta presencia de amarillo. Con el siglo XIX y la llegada del neoclasicismo y el rococó, los azulejos conocieron períodos de menor fortuna; mas en los albores del siglo XX – cuando el modernismo portugués descubrió en esas decoradas baldosas de colores uno de los medios de expresión más adecuados a su gusto estético – la producción de azulejos tuvo un fulgurante renacer. Mientras tanto, también los métodos de fabricación habían evolucionado; y sin embargo, el progreso más significativo sigue siendo sobre todo el que se registró durante el siglo XVI, cuando se introdujo la técnica de la mayólica, que permitió a los hábiles artesanos pintar sus propios motivos directamente sobre los azulejos antes de la cocción, sin que esta última pudiese más tarde dañar los colores de los mismos. El arte de los azulejos iba, pues, adquiriendo cada vez más el perfil de un arte en plena regla, un arte excelso con el que se midieron innumerables artistas de talento: entre ellos, el gran António de Oliveira Bernardes, auténtico maestro que vivió a caballo entre los siglos XVII y XVIII dejando numerosas obras, perfectas en lo que atañe a la técnica y de notables dimensiones, en los tradicionales colores blanco y azul; y su hijo Policarpo, célebre por sus complejos ciclos decorativos. Todavía hoy, el arte de los azulejos está considerado como un arte de primer nivel, como testimonian los numerosos artistas modernos que siguen creando espléndidas obras. Pero también lo demuestra el hecho de que a estas elegantes baldosas, que se han convertido en uno de los símbolos de Portugal, Lisboa les haya dedicado incluso un museo: el Museu Nacional do Azulejo, instalado en el quinientista Convento da Madre de Deus, fundado por la viuda del rey João II. Aquí, siguiendo una subdivisión rigurosamente cronológica, se recorre la historia de esta producción y su evolución de artesanía a arte; además, a través de paneles, fotografías y concretos ejemplos, se demuestra a qué nivel expresivo han llegado los azulejos: como ejemplo de ello, mencionaremos el espléndido panel dieciochesco que señorea en el muro del claustro, entregando a la historia una imagen incomparable de cómo era la gran Lisboa antes del devastador terremoto de 1755.


Portugal de fiesta

Cuando se habla de Portugal y de sus habitantes, muy a menudo se acostumbra evocar una atmósfera de nostálgica tristeza, como si fuese ésta la característica principal y más íntima de su índole. Ello tal vez deriva del fado, tradicional canción popular portuguesa pero originaria de África, conocida y apreciada en todo el mundo, que precisamente de los dolores y las tristezas de la vida hace uno de sus principales “motivos conductores”. Por otro lado, el fado (palabra que deriva del latín fatum, “destino”) expresa desde hace siglos – tal vez más que ninguna otra cosa – el fatalismo típico de una tierra afligida por la emigración, pero también la desesperación de un barrio pobre o la tristeza de una vida obrera sin perspectivas. Con el tiempo, el fado se convirtió en un arte; y como todo arte, ha tenido sus maestros, primera entre todos la estupenda Amália Rodrigues, recientemente desaparecida. Pero además de estas nostálgicas y hermosas melodías, Portugal destaca también por las innumerables, grandiosas y multicolores fiestas populares, que a menudo hunden sus raíces en la historia más antigua del país y muy frecuentemente se celebran en honor de algún santo, o también para recordar particulares acontecimientos, como la llegada de la primavera o el fin de la cosecha. Y así, procesiones y luminarias, solemnes comilonas y danzas folklóricas se repiten cada año, en las cuatro estaciones y en las diferentes localidades portuguesas. Sucede, pues, que al desfile de carros ornamentales que el cuarto domingo de Cuaresma se lleva a cabo en Mafra (en los alrededores de Lisboa) para la célebre Festa dos Terceiros, durante la Semana Santa se sumen innumerables procesiones, que marcan también el solemne principio de la temporada taurina en todo Portugal. Con la llegada de la primavera se multiplican las ferias de ganado y los “torneos” que con ellas se relacionan; numerosas son, también, las Fiestas de las flores, como la celebérrima que se celebra en Madeira. En el verano están las Fiestas en honor de San Juan y San Pedro (el 24 y el 29 de junio, respectivamente), celebradas con gran afluencia de público, la primera en Oporto y Braga y la segunda en Lisboa, pero también en otras localidades menores, pues estos dos santos gozan de gran popularidad en tierra lusitana. Particularmente sentidas son también otras fiestas: una de ellas es la Festa do Colete Encarnado, el primer fin de semana de julio en Vila Franca de Xira, fiesta en la que todos los hombres lucen un chaleco rojo que hace alusión al traje tradicional de los jinetes de Ribatejo, y en la que hay encierros y corridas de toros. Otra es la Festa dos Tabuleiros, que se celebra cada dos o tres años en Tomar, el día de Pentecostés: entre cantos, bailes y corridas de toros, 400 chicas jóvenes desfilan con bandejas y 30 panes en equilibrio sobre sus cabezas. En el mes de agosto es el turno de la histórica Romaria de Nossa Senhora da Agonia, en Viana do Castelo, el tercer domingo del mes: una romería que atrae a una enorme multitud y se centra en la tradicional procesión religiosa, acompañada de la bendición de todos los barcos pesqueros, alegres desfiles de bandas, fuegos artificiales y una corrida de toros, el sábado por la tarde más cercano al 20 de agosto. Otras procesiones célebres son: la consagrada a Nossa Senhora dos Remédios, el 8 de septiembre en Lamego, con la concurrida Procesión del Triunfo, donde desfilan carros que reproducen escenas bíblicas; y la dedicada a Nossa Senhora da Nazaré, el mismo día, pero en la ciudad y puerto de Nazaré. Y si en el verano son numerosas las fiestas dedicadas al mar y a la pesca, en el otoño se multiplican las reservadas al vino y el ganado, con renombradas ferias y mercados en varias partes del país. Los toros son, en cambio, los protagonistas de la Feira de Outubro, en Vila Franca de Xira, la primera semana de octubre, donde corren libres por las calles en los encierros, además de “participar” en las clásicas corridas; mientras que en Algarve es el folk, con sus más variados componentes, el que ocupa el centro de una auténtica Fiesta Nacional. Siguen luego las tradicionales celebraciones para la festividad de Todos los Santos, Navidad, Año Nuevo y Carnaval, con una particular atención dedicada a la Festa dos Rapazes, dos semanas – entre el 25 de diciembre y el 6 de enero – que ven las calles de Bragança llenas de niños disfrazados con máscaras. Es como decir que en todo Portugal, tierra de seculares y amadas usanzas, las fiestas pululan – pues son muchas más de las que aquí sucintamente mencionamos –, lo que da prueba de un alma no siempre nostálgica; es más, a menudo profundamente propensa a las celebraciones populares, añadiéndose ello al fervor de la fe y al amor por su historia y sus tradiciones.


La Lisboa futurista

Para Portugal en general, y para Lisboa en particular, 1998 fue un año extremadamente significativo. En efecto, desde el 22 de mayo hasta el 30 de septiembre la capital portuguesa albergó la Expo ’ 98, una manifestación de gran interés y de resonancia mundial que, además de ser la última del milenio, cambió literalmente el aspecto de todo un barrio periférico de la ciudad. En efecto, años de fervorosos preparativos modificaron en particular la zona nordeste de Lisboa, destinada justamente a albergar los pabellones expositivos. Nació así el modernísimo Parque de las Naciones, llamado a ofrecer un verde contexto donde ambientar la exposición. Lisboa fue elegida como sede de la Expo porque en 1998 se cumplía el quinto centenario del viaje que llevó al intrépido navegante Vasco de Gama a descubrir la ruta de las Indias, tras doblar el Cabo de Buena Esperanza; y justamente a Vasco de Gama se decidió dedicar el nuevo y futurista puente de 12 km de longitud, inaugurado a fines de 1997. Espectacular y elegante, esta obra maestra de la moderna ingeniería une Sacavém con Montijo, cruzando el Tajo al norte del área ocupada por la Expo. Al menos en parte, esta excepcional construcción contribuye ahora a descongestionar el denso y dificultoso tráfico del otro importante puente de la ciudad, el Ponte 25 de Abril.
El tema de la gran exposición fue “Los Océanos: una herencia para el futuro”: por ello se creó la mascota Gil, simpática estilización de una ola marina que encarna precisamente el tema del agua y los océanos. Cinco fueron los pabellones construidos expresamente: el Pabellón de Portugal, el Pabellón de los Océanos, el Pabellón de la Utopía, el Pabellón del Conocimiento de los Mares y el Pabellón del Futuro. Además, dos zonas - Área Internacional Norte y Área Internacional Sur – fueron destinadas a acoger a cada una de las naciones participantes. Y todo alrededor había una corona de exposiciones, eventos culturales, conciertos, desfiles y otras interesantes manifestaciones, que durante meses han cambiado la vida de toda la ciudad. Al terminar la Expo, una buena parte de las futuristas y espectaculares estructuras levantadas en el Parque de las Naciones se han convertido en construcciones permanentes, entrando definitivamente a formar parte de la trama urbana. Además, toda la zona fue sometida a una compleja fase de reestructuración, en el ámbito de un proyecto dirigido a transformar toda el área en un gran centro residencial y de negocios, con la intención de trasladar aquí también museos y sedes gubernativas.
El Área Internacional Norte, en particular, fue escogida para albergar la nueva Feria de Lisboa. Pero es sobre todo el Pabellón de los Océanos el que se transformó en uno de los principales puntos de atracción de la Lisboa del tercer milenio. Proyectado por el arquitecto norteamericano Peter Chermayeff y construido a orillas del Tajo, el pabellón alberga hoy el Oceanario más grande de Europa y el segundo del mundo entero. Compuesto de cinco estanques - el más grande de los cuales, de forma cilíndrica, tiene un volumen de agua de más de 6.000 m3, equivalente al de cuatro piscinas olímpicas – el oceanario presenta la más ambiciosa recreación intentada hasta la fecha de las más diversas regiones oceánicas del planeta (Atlántico, Pacífico, Índico y Antártico), contando con 25.000 ejemplares de aproximadamente 300 especies diferentes de fauna y flora marinas. Estupendo es el espectáculo de los diferentes ecosistemas sabiamente reproducidos, de los arrecifes de coral a las difíciles condiciones de vida de las regiones polares; infinito es el número y la variedad de seres vivientes que se pueden observar de cerca; numerosos los pequeños acuarios donde nadan innumerables peces de llamativas libreas. Todo con la finalidad no sólo de ejercer un gran atractivo sobre los visitantes, sino también de despertar en ellos un respeto cada vez mayor hacia el auténtico patrimonio que custodian los océanos, junto con el profundo deseo de preservarlo y protegerlo para que puedan disfrutarlo las generaciones venideras.



Óbidos

Ciudad de antiguos orígenes, Óbidos fue durante siglos un puerto relevante, hasta que en el siglo XVI el río navegable que la conectaba con el mar se encenagó y perdió entonces su importancia estratégica. En cambio, ella conserva todavía inalterado el tradicional título de “Ciudad de las Bodas”, ligado a una precisa peculiaridad histórica: cuando el rey Dinis se casó con Isabel de Aragón en 1282, la entonces pequeña aldea de Óbidos fue uno de los presentes de boda. A partir de entonces, todos los soberanos portugueses adoptaron la costumbre de llevar a su flamante esposa a visitar la bonita y pintoresca localidad. Hoy, Óbidos es un encantador pueblo de blancas casas con balcones desbordantes de flores, apiñadas a lo largo de estrechas callejuelas empedradas y protegidas todavía por las antiguas murallas. En el recio cerco fortificado se abren cuatro puertas: la Porta do Vale al este; la Porta da Cerca al oeste, así como la Porta do Telhal; y la Porta da Vila, con espléndidas decoraciones de azulejos, al norte. Esta última da acceso al corazón de la ciudad, con la Rua Direita - la principal calle comercial de la villa - que conduce a la plaza donde se levanta la Igreja de Santa Maria, célebre por sus espléndidos azulejos del siglo XVII. En esta iglesia, el futuro Afonso V, todavía niño, se casó en 1441 con su prima Isabel. Además de estupendos techos de madera armoniosamente pintados, en el templo se conserva un famoso retablo que describe el Matrimonio místico de Santa Catalina de Josefa de Óbidos, una célebre artista española del siglo XVII que pasó casi toda su vida en esta localidad y está enterrada en la espléndida Igreja de São Pedro. Y Óbidos, en agradecimiento a la refinada pintora que la escogió como segunda patria, le ha dedicado amplio espacio en el Museu Municipal, donde se exponen numerosas obras suyas.
Mas en quien llega a la ciudad atravesando una lujuriante campiña donde, entre los viñedos, se asoman característicos molinos de viento, hace impacto sobre todo la majestuosa mole del torreado castillo, que desde lo alto domina y protege el apretado grupo de blancas casas. Construido en el siglo XII – tras recuperar la villa de manos musulmanas – tal vez sobre un preexistente baluarte defensivo, reestructurado en el siglo XIII por voluntad del rey Dinis y perfectamente inserto en el perímetro de las murallas, incluso desde el punto de vista arquitectónico, el castillo merece seguramente una visita. Desde sus explanadas, así como desde los paseos de ronda a lo largo de las murallas, se disfruta de una estupenda vista de la ciudad y se puede también admirar con cuánta sabiduría los arquitectos lograron combinar los antiguos edificios medievales con las nuevas construcciones de los siglos XVI y XVII, erigidas en el período de mayor esplendor de la historia reciente de Óbidos. El resultado fue un complejo urbanístico de gran encanto donde, con un luminoso blancor, se supo alcanzar una perfecta armonía entre épocas, estilos y tipologías arquitectónicas muy diferentes entre sí.

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