Suecia
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295142_Radisson_Blu_Waterfront_Hotel
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158751_BEST_WESTERN_Time_Hotel
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59067_Hotel_Sheraton_Stockholm
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74125_Scandic_Hotel_Alvik
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237508_Hotel_Courtyard_by_Marriott_Stockholm_Kungsholmen
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59069_Hotel_Tegnerlunden
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274522_Connect_Hotel_City
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95779_Quality_Hotel_11
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266670_Hotel_Park_Inn_Hammarby_Sjstad_Stockholm
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80534_Hotel_Scandic_Bromma_Stockholm
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Suecia: Guía de viajes
Suecia
Suecia es el país más grande de la península escandinava y uno de los más extensos de toda Europa, un maravilloso cóctel de naturaleza salvaje e incontaminada, con antiguas y arraigadas tradiciones, una animada vida cultural y una de las poblaciones más civilizadas y democráticas del mundo entero. Suecia se extiende sobre una superficie de 450.000 km2, comprendida entre las regiones de Escania (Skåne) en el sur y Laponia en el norte, cuyo punto más septentrional ve el encuentro de tres Estados: Suecia, Noruega y Finlandia. En efecto, el país confina al oeste y al norte con Noruega, al nordeste con Finlandia, al sudoeste con el Mar del Norte, al sudeste con el Mar Báltico, y al este se asoma al Golfo de Botnia. No obstante su extensión, la población de Suecia alcanza apenas a 9 millones
de habitantes, por lo general concentrados en el sur y el centro del país. Sólo en Estocolmo, la capital, vive aproximadamente un millón y medio de personas, mientras que Laponia, la región más septentrional, está escasamente poblada.
Perfil geográfico y clima
Geológicamente el país se formó unos dos mil millones y medio de años atrás, pero fue durante el período glaciar que se determinó la heterogénea conformación del territorio. El norte de Suecia está ocupado en su mayor parte por la cadena de los Alpes Escandinavos, cuyo punto culminante es el Monte Kebnekaise (2.111 m). Yendo hacia el sur las altas montañas dejan lugar a grandes mesetas, formadas por los repetidos desplazamientos de los glaciares, y a zonas de colinas, que van perdiendo altura a medida que se acercan a la costa. En el centro, los grandes lagos dan testimonio de que la zona se encontraba en otro tiempo bajo el nivel del mar. Los numerosos ríos que la cortan constituyen una importante fuente de energía hidroeléctrica; también abunda en ellos la pesca y sirven para transportar la madera. Mitigado por la Corriente del Golfo, el clima de Suecia es templado pero más bien variable según las regiones. Los inviernos son largos y rígidos, los veranos cortos e intensos; mientras que en el sur del país hay cuatro estaciones bastante bien definidas, en el norte puede nevar incluso en pleno agosto. En el área más allá del Círculo Polar Ártico, el sol no surge durante todo el invierno; pero en el verano, entre mediados de mayo y mediados de julio, el llamado “sol de medianoche” brilla ininterrumpidamente durante las 24 horas del día. El viento y la lluvia son elementos constantes en el clima sueco, y tal vez esa es la razón por lo que las condiciones atmosféricas figuran entre los temas de conversación preferidos. Para sus vacaciones, los suecos eligen España, Italia y todos los países que, además de antiguas tradiciones culturales, les brindan un clima apacible y un cálido y esplendoroso sol. Tan es así que también en sus viviendas los suecos aman los tonos cálidos y las atmósferas acogedoras: por lo general, predominan en ellas la madera, la mayólica y los tonos pasteles... Seguir leyendo
Suecia es el país más grande de la península escandinava y uno de los más extensos de toda Europa, un maravilloso cóctel de naturaleza salvaje e incontaminada, con antiguas y arraigadas tradiciones, una animada vida cultural y una de las poblaciones más civilizadas y democráticas del mundo entero. Suecia se extiende sobre una superficie de 450.000 km2, comprendida entre las regiones de Escania (Skåne) en el sur y Laponia en el norte, cuyo punto más septentrional ve el encuentro de tres Estados: Suecia, Noruega y Finlandia. En efecto, el país confina al oeste y al norte con Noruega, al nordeste con Finlandia, al sudoeste con el Mar del Norte, al sudeste con el Mar Báltico, y al este se asoma al Golfo de Botnia. No obstante su extensión, la población de Suecia alcanza apenas a 9 millones
de habitantes, por lo general concentrados en el sur y el centro del país. Sólo en Estocolmo, la capital, vive aproximadamente un millón y medio de personas, mientras que Laponia, la región más septentrional, está escasamente poblada.
Perfil geográfico y clima
Geológicamente el país se formó unos dos mil millones y medio de años atrás, pero fue durante el período glaciar que se determinó la heterogénea conformación del territorio. El norte de Suecia está ocupado en su mayor parte por la cadena de los Alpes Escandinavos, cuyo punto culminante es el Monte Kebnekaise (2.111 m). Yendo hacia el sur las altas montañas dejan lugar a grandes mesetas, formadas por los repetidos desplazamientos de los glaciares, y a zonas de colinas, que van perdiendo altura a medida que se acercan a la costa. En el centro, los grandes lagos dan testimonio de que la zona se encontraba en otro tiempo bajo el nivel del mar. Los numerosos ríos que la cortan constituyen una importante fuente de energía hidroeléctrica; también abunda en ellos la pesca y sirven para transportar la madera. Mitigado por la Corriente del Golfo, el clima de Suecia es templado pero más bien variable según las regiones. Los inviernos son largos y rígidos, los veranos cortos e intensos; mientras que en el sur del país hay cuatro estaciones bastante bien definidas, en el norte puede nevar incluso en pleno agosto. En el área más allá del Círculo Polar Ártico, el sol no surge durante todo el invierno; pero en el verano, entre mediados de mayo y mediados de julio, el llamado “sol de medianoche” brilla ininterrumpidamente durante las 24 horas del día. El viento y la lluvia son elementos constantes en el clima sueco, y tal vez esa es la razón por lo que las condiciones atmosféricas figuran entre los temas de conversación preferidos. Para sus vacaciones, los suecos eligen España, Italia y todos los países que, además de antiguas tradiciones culturales, les brindan un clima apacible y un cálido y esplendoroso sol. Tan es así que también en sus viviendas los suecos aman los tonos cálidos y las atmósferas acogedoras: por lo general, predominan en ellas la madera, la mayólica y los tonos pasteles... Seguir leyendo
Suecia
Suecia es el país más grande de la península escandinava y uno de los más extensos de toda Europa, un maravilloso cóctel de naturaleza salvaje e incontaminada, con antiguas y arraigadas tradiciones, una animada vida cultural y una de las poblaciones más civilizadas y democráticas del mundo entero. Suecia se extiende sobre una superficie de 450.000 km2, comprendida entre las regiones de Escania (Skåne) en el sur y Laponia en el norte, cuyo punto más septentrional ve el encuentro de tres Estados: Suecia, Noruega y Finlandia. En efecto, el país confina al oeste y al norte con Noruega, al nordeste con Finlandia, al sudoeste con el Mar del Norte, al sudeste con el Mar Báltico, y al este se asoma al Golfo de Botnia. No obstante su extensión, la población de Suecia alcanza apenas a 9 millones
de habitantes, por lo general concentrados en el sur y el centro del país. Sólo en Estocolmo, la capital, vive aproximadamente un millón y medio de personas, mientras que Laponia, la región más septentrional, está escasamente poblada.
Perfil geográfico y clima
Geológicamente el país se formó unos dos mil millones y medio de años atrás, pero fue durante el período glaciar que se determinó la heterogénea conformación del territorio. El norte de Suecia está ocupado en su mayor parte por la cadena de los Alpes Escandinavos, cuyo punto culminante es el Monte Kebnekaise (2.111 m). Yendo hacia el sur las altas montañas dejan lugar a grandes mesetas, formadas por los repetidos desplazamientos de los glaciares, y a zonas de colinas, que van perdiendo altura a medida que se acercan a la costa. En el centro, los grandes lagos dan testimonio de que la zona se encontraba en otro tiempo bajo el nivel del mar. Los numerosos ríos que la cortan constituyen una importante fuente de energía hidroeléctrica; también abunda en ellos la pesca y sirven para transportar la madera. Mitigado por la Corriente del Golfo, el clima de Suecia es templado pero más bien variable según las regiones. Los inviernos son largos y rígidos, los veranos cortos e intensos; mientras que en el sur del país hay cuatro estaciones bastante bien definidas, en el norte puede nevar incluso en pleno agosto. En el área más allá del Círculo Polar Ártico, el sol no surge durante todo el invierno; pero en el verano, entre mediados de mayo y mediados de julio, el llamado “sol de medianoche” brilla ininterrumpidamente durante las 24 horas del día. El viento y la lluvia son elementos constantes en el clima sueco, y tal vez esa es la razón por lo que las condiciones atmosféricas figuran entre los temas de conversación preferidos. Para sus vacaciones, los suecos eligen España, Italia y todos los países que, además de antiguas tradiciones culturales, les brindan un clima apacible y un cálido y esplendoroso sol. Tan es así que también en sus viviendas los suecos aman los tonos cálidos y las atmósferas acogedoras: por lo general, predominan en ellas la madera, la mayólica y los tonos pasteles.
Síntesis histórica
La historia de Suecia inicia unos 12.000 años antes de la era cristiana, cuando la espesa capa de hielo que cubría enteramente el país empieza a deshelarse y se retira hacia el norte, dejando descubiertas las regiones meridionales. Comienza entonces la exploración de cazadores y pescadores nómadas, que sólo en el IV milenio serán reemplazados por poblaciones sedentarias, dedicadas a la agricultura y a la cría de animales y reunidas en aldeas. Los testimonios pictóricos más antiguos son de la Edad del Bronce (1500 a.C.): se trata de espléndidas pinturas rupestres todavía hoy perfectamente conservadas, que muestran escenas de caza o de vida cotidiana. Fue Cornelio Tácito, el historiador latino, quien nos dio en su obra Germania las primeras noticias sobre los antiguos pobladores de Suecia, que describe habitada por pueblos germánicos. Entre ellos los svear que, derrotados los godos, dieron al país el nombre de “Sverige” (Suecia), haciendo de Uppsala su capital política y religiosa.
El secular aislamiento de Suecia fue interrumpido en la era vikinga (700-1000 d.C.). Los vikingos fueron grandes navegantes cuya historia es todavía hoy en gran parte desconocida y cuyo mismo nombre es de difícil interpretación. Sin embargo, recientes estudios han demostrado que la civilización vikinga fue grande y compleja, y que además de valientes navegantes contó con poetas, artistas y exploradores de gran valía. Habilísimos marineros con barcos ligeros y rápidos (los famosos “drakkar” o dragones), para orientarse en el mar utilizaban al parecer el espato, un mineral que polariza la luz solar. Instalados por lo general en la zona en torno a la actual Estocolmo, los vikingos pusieron a Suecia en relación con Rusia, Bizancio, Gran Bretaña e Irlanda, abriendo numerosas rutas comerciales. Y así, a medida que se iban intensificando las relaciones con Germania e Inglaterra, los misioneros empezaron a llegar a Suecia y el cristianismo penetró en el país haciendo sentir cada vez más su influencia: el mismo rey Olof Eriksson fue bautizado en 1008, y en el siglo XII el cristianismo era ya la religión dominante. En ese mismo período se estaba consolidando también la potencia económica y política del país, con la anexión de Finlandia y la fundación de la capital, Estocolmo. En 1389, Margarita, reina de Dinamarca y Noruega, ciñó la corona sueca y unificó los reinos escandinavos. Pero los diferentes intereses de los pueblos bajo su cetro determinaron una serie de insurrecciones y revueltas populares que culminaron en un episodio cruento, con Cristián II de Dinamarca que sofocó la resistencia sueca en el llamado “baño de sangre” de 1520. Suecia habría de lograr su independencia con Gustavo Vasa que, empujando a la insurrección al país entero, puso fin al dominio danés. Gustavo Vasa fue elegido soberano de Suecia, y a partir de ese momento la monarquía sueca se convirtió en hereditaria. Fue la dinastía de los Vasa - en el trono durante 150 años - la que introdujo en Suecia el protestantismo, y la doctrina dominante pasó a ser la luterana. En el siglo XVII, durante el reinado de Gustavo II Adolfo (1611-1632), Suecia fue el reino más poderoso de Europa, capaz de arrancar regiones enteras a Rusia y Polonia. A Gustavo II Adolfo le sucedió su hija Cristina (coronada sólo en 1644), una soberana ilustrada que dio un fuerte impulso a la vida cultural escandinava. Durante el reinado de los sucesores de Cristina, Suecia logró que Dinamarca le entregase la región de Escania y las provincias del sur, además de regiones del Báltico y de Alemania. Ese período de gran poderío terminó con la muerte de Carlos XII en 1718, fuerte personalidad derrotada por el zar Pedro I el Grande en Poltava. El reino perdió así muchas de sus posesiones, debilitándose económica y políticamente. Fue entonces que la clase dirigente tomó en sus manos la situación, limitando los poderes del rey y confiando el gobierno al Consejo de Estado dependiente del Parlamento (Riksdag). Con la subida al trono de Gustavo III, sobrino de Federico II el Grande de Prusia, la monarquía recobró su poder y se instauró un auténtico “despotismo ilustrado”. Pero cuando el rey fue asesinado en un baile, a consecuencia de una conspiración aristocrática, sus sucesores no se demostraron igualmente hábiles y Suecia atravesó un período de decadencia: decadencia que duró hasta la elección como rey del mariscal francés Jean-Baptiste Bernadotte, que ascendió al trono con el nombre de Carlos XIV Juan y cuyos descendientes reinan todavía hoy. Durante su reinado, Dinamarca fue derrotada y Noruega anexada a Suecia, que le devolvió la independencia sólo en 1905. A mediados del siglo XIX se pusieron las bases del estado asistencial de impronta fuertemente democrática de la actual Suecia, entonces país decididamente pobre y patria de emigrantes. Durante los dos conflictos mundiales, en efecto, el país se mantuvo neutral y en apoximadamente 60 años de poder del partido socialdemocrático se puso en marcha una serie de reformas que hoy hacen de Suecia un Estado con uno de los sistemas de previsión social más eficaces del mundo.
Suecia es el país más grande de la península escandinava y uno de los más extensos de toda Europa, un maravilloso cóctel de naturaleza salvaje e incontaminada, con antiguas y arraigadas tradiciones, una animada vida cultural y una de las poblaciones más civilizadas y democráticas del mundo entero. Suecia se extiende sobre una superficie de 450.000 km2, comprendida entre las regiones de Escania (Skåne) en el sur y Laponia en el norte, cuyo punto más septentrional ve el encuentro de tres Estados: Suecia, Noruega y Finlandia. En efecto, el país confina al oeste y al norte con Noruega, al nordeste con Finlandia, al sudoeste con el Mar del Norte, al sudeste con el Mar Báltico, y al este se asoma al Golfo de Botnia. No obstante su extensión, la población de Suecia alcanza apenas a 9 millones
de habitantes, por lo general concentrados en el sur y el centro del país. Sólo en Estocolmo, la capital, vive aproximadamente un millón y medio de personas, mientras que Laponia, la región más septentrional, está escasamente poblada.
Perfil geográfico y clima
Geológicamente el país se formó unos dos mil millones y medio de años atrás, pero fue durante el período glaciar que se determinó la heterogénea conformación del territorio. El norte de Suecia está ocupado en su mayor parte por la cadena de los Alpes Escandinavos, cuyo punto culminante es el Monte Kebnekaise (2.111 m). Yendo hacia el sur las altas montañas dejan lugar a grandes mesetas, formadas por los repetidos desplazamientos de los glaciares, y a zonas de colinas, que van perdiendo altura a medida que se acercan a la costa. En el centro, los grandes lagos dan testimonio de que la zona se encontraba en otro tiempo bajo el nivel del mar. Los numerosos ríos que la cortan constituyen una importante fuente de energía hidroeléctrica; también abunda en ellos la pesca y sirven para transportar la madera. Mitigado por la Corriente del Golfo, el clima de Suecia es templado pero más bien variable según las regiones. Los inviernos son largos y rígidos, los veranos cortos e intensos; mientras que en el sur del país hay cuatro estaciones bastante bien definidas, en el norte puede nevar incluso en pleno agosto. En el área más allá del Círculo Polar Ártico, el sol no surge durante todo el invierno; pero en el verano, entre mediados de mayo y mediados de julio, el llamado “sol de medianoche” brilla ininterrumpidamente durante las 24 horas del día. El viento y la lluvia son elementos constantes en el clima sueco, y tal vez esa es la razón por lo que las condiciones atmosféricas figuran entre los temas de conversación preferidos. Para sus vacaciones, los suecos eligen España, Italia y todos los países que, además de antiguas tradiciones culturales, les brindan un clima apacible y un cálido y esplendoroso sol. Tan es así que también en sus viviendas los suecos aman los tonos cálidos y las atmósferas acogedoras: por lo general, predominan en ellas la madera, la mayólica y los tonos pasteles.
Síntesis histórica
La historia de Suecia inicia unos 12.000 años antes de la era cristiana, cuando la espesa capa de hielo que cubría enteramente el país empieza a deshelarse y se retira hacia el norte, dejando descubiertas las regiones meridionales. Comienza entonces la exploración de cazadores y pescadores nómadas, que sólo en el IV milenio serán reemplazados por poblaciones sedentarias, dedicadas a la agricultura y a la cría de animales y reunidas en aldeas. Los testimonios pictóricos más antiguos son de la Edad del Bronce (1500 a.C.): se trata de espléndidas pinturas rupestres todavía hoy perfectamente conservadas, que muestran escenas de caza o de vida cotidiana. Fue Cornelio Tácito, el historiador latino, quien nos dio en su obra Germania las primeras noticias sobre los antiguos pobladores de Suecia, que describe habitada por pueblos germánicos. Entre ellos los svear que, derrotados los godos, dieron al país el nombre de “Sverige” (Suecia), haciendo de Uppsala su capital política y religiosa.
El secular aislamiento de Suecia fue interrumpido en la era vikinga (700-1000 d.C.). Los vikingos fueron grandes navegantes cuya historia es todavía hoy en gran parte desconocida y cuyo mismo nombre es de difícil interpretación. Sin embargo, recientes estudios han demostrado que la civilización vikinga fue grande y compleja, y que además de valientes navegantes contó con poetas, artistas y exploradores de gran valía. Habilísimos marineros con barcos ligeros y rápidos (los famosos “drakkar” o dragones), para orientarse en el mar utilizaban al parecer el espato, un mineral que polariza la luz solar. Instalados por lo general en la zona en torno a la actual Estocolmo, los vikingos pusieron a Suecia en relación con Rusia, Bizancio, Gran Bretaña e Irlanda, abriendo numerosas rutas comerciales. Y así, a medida que se iban intensificando las relaciones con Germania e Inglaterra, los misioneros empezaron a llegar a Suecia y el cristianismo penetró en el país haciendo sentir cada vez más su influencia: el mismo rey Olof Eriksson fue bautizado en 1008, y en el siglo XII el cristianismo era ya la religión dominante. En ese mismo período se estaba consolidando también la potencia económica y política del país, con la anexión de Finlandia y la fundación de la capital, Estocolmo. En 1389, Margarita, reina de Dinamarca y Noruega, ciñó la corona sueca y unificó los reinos escandinavos. Pero los diferentes intereses de los pueblos bajo su cetro determinaron una serie de insurrecciones y revueltas populares que culminaron en un episodio cruento, con Cristián II de Dinamarca que sofocó la resistencia sueca en el llamado “baño de sangre” de 1520. Suecia habría de lograr su independencia con Gustavo Vasa que, empujando a la insurrección al país entero, puso fin al dominio danés. Gustavo Vasa fue elegido soberano de Suecia, y a partir de ese momento la monarquía sueca se convirtió en hereditaria. Fue la dinastía de los Vasa - en el trono durante 150 años - la que introdujo en Suecia el protestantismo, y la doctrina dominante pasó a ser la luterana. En el siglo XVII, durante el reinado de Gustavo II Adolfo (1611-1632), Suecia fue el reino más poderoso de Europa, capaz de arrancar regiones enteras a Rusia y Polonia. A Gustavo II Adolfo le sucedió su hija Cristina (coronada sólo en 1644), una soberana ilustrada que dio un fuerte impulso a la vida cultural escandinava. Durante el reinado de los sucesores de Cristina, Suecia logró que Dinamarca le entregase la región de Escania y las provincias del sur, además de regiones del Báltico y de Alemania. Ese período de gran poderío terminó con la muerte de Carlos XII en 1718, fuerte personalidad derrotada por el zar Pedro I el Grande en Poltava. El reino perdió así muchas de sus posesiones, debilitándose económica y políticamente. Fue entonces que la clase dirigente tomó en sus manos la situación, limitando los poderes del rey y confiando el gobierno al Consejo de Estado dependiente del Parlamento (Riksdag). Con la subida al trono de Gustavo III, sobrino de Federico II el Grande de Prusia, la monarquía recobró su poder y se instauró un auténtico “despotismo ilustrado”. Pero cuando el rey fue asesinado en un baile, a consecuencia de una conspiración aristocrática, sus sucesores no se demostraron igualmente hábiles y Suecia atravesó un período de decadencia: decadencia que duró hasta la elección como rey del mariscal francés Jean-Baptiste Bernadotte, que ascendió al trono con el nombre de Carlos XIV Juan y cuyos descendientes reinan todavía hoy. Durante su reinado, Dinamarca fue derrotada y Noruega anexada a Suecia, que le devolvió la independencia sólo en 1905. A mediados del siglo XIX se pusieron las bases del estado asistencial de impronta fuertemente democrática de la actual Suecia, entonces país decididamente pobre y patria de emigrantes. Durante los dos conflictos mundiales, en efecto, el país se mantuvo neutral y en apoximadamente 60 años de poder del partido socialdemocrático se puso en marcha una serie de reformas que hoy hacen de Suecia un Estado con uno de los sistemas de previsión social más eficaces del mundo.











